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martes, 29 de junio de 2021

CELULOIDE Y REVOLUCIÓN (I)

Con éste articulo pretendo como objetivo la divulgación del cine como campo revolucionario.

Film de Jean Vigo

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que si bien el celuloide es el narrador imprescindible del siglo XX, nuestro siglo, el XXI, quizás pertenezca a los vídeos de 2 minutos lanzados contra nosotros/as como si fuera artillería, aturdiéndonos y haciendonos perder el gusto por la contemplación y la necesidad de reflexión. Si, hoy en día, pareciera que te puede fusilar hasta la cruz roja, nenes.

Por supuesto, también nos autoinvadimos con atracones de series a la llamada del consumo exacerbado: la ves, la olvidas, otra.

Con esto no quiero que penséis que soy un primitivista ávido de infusiones relajantes, sino que pretendo advertir hacia donde nos dirigimos inexorablemente: es como si se escapara la arena entre nuestros dedos.

Pero vayamos al asunto, y para ello, voy a dividir la cuestión en tres apartados, a saber:

a)El cine revolucionario-experimental, aquel que quiere revolucionar el lenguaje mismo del cine, que transgrede, y en esto no habrán pocos libertarios y otros socialistas.

b)El cine colectivizado, osea, el cine hecho en revolución, con medios socializados o colectivizados por los/as trabajadores/as.

c)El cine político, es decir, el cine que habla de hechos revolucionarios o sociales.

Debido a la extensión del texto, he decidido dividirlo en dos partes, para que no os reviente la cabeza con tanto dato e información, necesarios, sin embargo, para tener referentes culturales a los que agarrarnos en un momento histórico en el que los referentes parecen ser dados por logaritmos de posicionamiento digital.

Cine revolucionario experimental

Es significativo que el cine comience con la entrada de los obreros a la fábrica, de los hermanos Lumiére, propio de la éra fordista-taylorista en la que fue concebida: Ojo, porque hoy también estamos en un proceso de taylorismo digital.

En los comienzos, la línea que separaba el cine revolucionario-experimental del militante político era más estrecha. No hay más que ver los films soviéticos del principio de la revolución, influidos por las vanguardias artísticas, con el director Eisenstein a la cabeza. Sin ambargo, hay otro director del que se ha hablado menos, Dziga Vertov, que será el creador del cine experimental que se conoció como “Cine-ojo” o cine-verdad.


Otro de los grandes de los años 30 será Jean Vigo, , anarquista francés, que supo combinar el cine onírico con la poesía simbolista (L'Atalante, 1934) y también extraños encuadres con la denuncia social (Cero en conducta, 1933). Pero Vigo, falleció pronto: de tuberculosis con tan solo 29 años, sin ver estrenar su obra cumbre. En esto me recuerda a otro gran artista, Juan Salvat-Papasseit, dadaísta anarquista catalán, muerto con tan sólo 30 años: de tuberculosis.

Ambos son , sin duda , Ángeles caídos, pues es en el momento de su mayor creatividad, uno con el cine llamado a ser de culto y el otro con la revolución de las formas poéticas, que encontrarán la muerte fulminante de manera abrupta.

Precisamente seran directores como Vigo, los que influenciarán a una siguiente generación, los franceses de la Nouvelle vague, los cuales también son revolucionarios cinematográficamente hablando ya que renovaron el lenguaje cinematográfico.

También es conocida la deriva marxista-leninista y luego maoísta de su director más conocido, Jean-Luc Godard(La Chinoise,1967). Pero sin embargo, quisiera citar a una directora, Agnés Varda, pionera del cine feminista, y que quizás ha quedado un tanto eclipsada por sus compañeros de movimiento.

En Gran Bretaña, encontramos mientras tanto, el Fee-Cinema, que destacará por su inconformismo social, su denuncia y su realismo, su heredero más conocido es Ken Loach, del que hablaré más adelante.

Paralelamente, el cine experimental político alcanzará cotas inimaginables con el situacionista Guy Debord, el cual consagrará su obra en el film La sociedad del espectáculo de 1975, y llegará aún más lejos con In Girum imus nocte et consumimur igni de 1978.

En todo caso, se trata de películas filosófico-políticas con gran crítica, pero a veces, difíciles de ver, quizás sea más asequible el docu-film Llámalo dormir, creado en los 80 por la sección norteamericana de la Internacional Situacionista.

En fin , hoy en día hay numerosos festivales internacionales de cine experimental , vinculados en muchos casos con el arte, aunque otros medran con elementos políticos.

Cine colectivizado

En este apartado voy a tratar el cine cuando éste ha sido colectivizado/socializado por la revolución , además de tratar el cine cooperativo de ciertos colectivos que ansiaban la transformación social a través del cine.

Tras la revolución bolchevique, el estado nacionaliza la industria (Como harán luego el resto de países socialistas), y la vanguardia artística soviética(Eisenstein, Pudovkin, Vertóv o Aleksandrov) verá en el cine un vehículo donde experimentar con las formas a la vez que se ensalza el ideal socialista. Pero esto no duraría mucho, y esta Escuela soviética se desharía sobre 1927. A partir de entonces, Stalin impulsará el Realismo soviético, donde se trataba de exaltar al obrero.

La URSS exportó el realismo socialista a otros países, y fue imitado en todos los países comunistas, aunque actualmente solo existe en Corea del norte.

Sin embargo, hubo resistencias al realismo, y no siempre todo el mundo del cine se volcó en él. También en algunos paises de particulares características, como en la RDA, donde se llegaron a hacer films de cowboys, o series copiadas de otras realizadas con éxito en la RFA.

En la disidente Yugoslavia, incluso algunas de sus películas fueron nominadas a los Oscar, además surgió una escuela de cine experimental, formados en los cine-clubs estatales entre los 60 y los 80,y con contenidos antimilitaristas o feministas, algunas cintas fueron victimas de la censura, pero otras muchas no. No en vano, será el germen del actual período de cine “yugoslavo” con grandes cineastas como Emir Kusturica o Zelimir Zilnik.

En cuanto a China, tras la revolución se potenció el cine bélico y patriótico, casi como que en los otros paises socialistas, aunque durante la revolución cultural la censura llegó a niveles de paroxismo y la producción cinematográfica se redujo drasticamente. Tras ello, con la apertura capitalista de Den Xiaoping, llegó la llamada Quinta generación, una generación de cineastas , muchos de los cuales habían pasado por campos de reeducación de los 80, que se caracterizaron por realizar cine de entretenimiento, con tientes aperturistas.

Cuba, es algo un poco más complicada respecto al típico esquema del cine socialista, debido, quizás al carácter idiosincrático de los/as isleños/as. Aunque hubo ciertas censuras de las que hablaré más adelante, y aparte del cine realista, también se realizaron algunas películas de culto, como Soy Cuba, de 1964,producción soviético-cubana, y en la cual se distinguen varias proezas técnicas cinematográficas. Pero hay más films, ya que en Cuba siempre hubo una lucha interna-no pública-entre los realistas y los experimentales.

El caso de la revolución en España es paradigmático. Por un lado, los comunistas crearon Popular films, que importaba fundamentalmente películas soviéticas, aunque también realizó documentales, por otro lado, la Generalitat de Catalunya monta Laya Films, la cuál doblará varias películas soviéticas o de producción anarquista al catalán, y por último la producción colectivizada por CNT y UGT, aunque la producción de nuevos films recaerá sobretodo en la CNT-FAI.


Esta producción anarquista, casi toda radicada en Catalunya, unos 41 títulos entre documentales, cortometrajes y ficción, se considera precursora del neorrealismo italiano, creando un pequeño Hollywood libertario. Entre las películas de ficción podríamos destacar Aurora de Esperanza de 1937 o Bajos fondos, del mismo año. En ambas, la argumentación giran entorno a los problemas obreros y la moral anarquista. Todas formaban parte de la producción del SIE. Films (Sindicato de la Industria del Espectaculo), controlado por la CNT.


En todo caso , si queréis más información sobre esto, os remito al documental Celuloide Colectivo realizado por Óscar Martín en 2009, y el cuál podéis encontrar con facilidad en la red.

En diferentes lugares de occidente, posteriormente, se crearán también cooperativas de cine. La inspiración viene dada siguiendo el modelo del colectivo de Nueva York de 1941, Cine 41, el cual funcionaba como un cine club donde pasaban sus propias películas de vanguardia experimental.

A principios de los 60, se crea en NY el Film makers cooperative, la cual fue clave para el apogeo del cine experimental de vanguardia, el underground estadounidense de los 60-70. Algo importante es que producían y distribuían sus películas, además de exhibirlas en sus cine-clubs. Hoy en día, sigue existiendo potenciando la cultura alternativa y no-comercial.


Logo de the films makers cooperative

Su ejemplo, se repetirá por varios lugares, como muestra un ejemplo: en el París post-68 funcionarán simultáneamente cuatro cooperativas de tendencia izquierdista, como el grupo Dynadia (vinculados al PCF), el grupo Medvedkin (de la CGT),SLON (antimilitarista), o el mítico Dziga Vertov (donde funcionaba el mismo Godard), pero hubo muvhos más.

Hoy, quizás, si es que queda esperanza para un cine colectivista , quizás se halle en algunas productoras alternativas que funcionan en modo cooperativo, o también en las cooperativas de salas recuperadas por quiebras. Pero, repito, todo depende del modelo que nos hagan seguir por la tecnología que está por llegar tras la irrupción de internet.

En la siguiente parte nos adentraremos en los films de significancia política que son imprescindibles desde el punto de vista de la historia del cine revolucionario.

P.D. : OS DEJO CON EL DOCUMENTAL "CELULOIDE COLECTIVO": Pincha aqui para ver


lunes, 28 de junio de 2021

DE CAMPOS (DE EXTERMINIO) TALLERES Y FÁBRICAS

Bajo este título en un guiño al clásico de Kropotkin, pretendo acercaros hoy la historia más dura de la humanidad.

Hace pocos meses nos dejó el último superviviente republicano de los campos de la muerte, Juan Romero, que falleció a los 101 años. 


Se calcula que unos 10.000 españoles pasaron por dichos campos, y ahora ya no los tenemos a ellos y ellas para que nos cuenten de primera mano una experiencia tan brutal.

La mayoría fue a parar al campo de concentración de Mauthausen o al campo de exterminio de Gusen, aunque también estuvieron en Oranienburg (allí estuvo Largo Caballero) o en Buchenwald (y aquí Jorge Semprún).

Hago estas diferenciaciones porque son importantes: no es lo mismo uno de concentración que uno de exterminio o un stalag de prisioneros militares. Un stalag era más como una cárcel de soldados enemigos, en uno de concentración se moría por extenuación y en los de exterminio se moría o al llegar o en tres meses, como mucho (aunque hay gente que sobrevivió más tiempo).

Entre los de concentración también habían diferencias, Oranienburg era, digamos más “suave” que Mauthausen, y quizás Gusen no fuera tan mortífero como Treblinka.

Llegados a este punto, he de hacer mención a los espeluznantes Sonderkommando. Es el giro más cruel de los campos. Estas unidades de trabajo, generalmente judíos, eran forzados a ayudar en el exterminio en las cámaras de gas y hornos de cremación. Se dedicaban a hacer bajar a las victimas de los trenes, despojarles de su ropa y objetos y mandarles a las cámaras de gas, todo en un tiempo record. Evidentemente, como sabían lo que estaban haciendo estaban aislados y cada tres meses eran eliminados por un nuevo Sonderkommando, que a su vez, los llevaban a las cámaras de gas.

No pocos fueron obligados a llevar a su propia familia a la muerte (Sus familiares no los reconocían ni siquiera, debido a su lamentable estado).

Sin embargo, como tenían acceso a más instalaciones y sabían de su próxima muerte muchos intentaron rebelarse como sucedió en la revuelta de Treblinka, en 1943.

Para visualizar mejor esto, recomiendo el film “El hijo de Saúl” de 2015, dirigida por el húngaro, László Nemes.

Según Theodor Adorno “No se puede escribir poesía después de Auschwitz”, no obstante, se ha escrito abundante literatura por parte de supervivientes. Quizás las más representativas sean la trilogía del partisano comunista italiano Primo Levi, la obra “Sin destino” del judío húngaro Imre Kértész o la bestial “Ninguno de nosotros volverá” de la resistente francesa Charlotte Delbo.

Todas estas obras, ya clásicas, tardaron en publicarse, en los 60, ya que tras la guerra la gente no quería escuchar el sufrimiento máximo, y en los países del Pacto de Varsovia, se fomentaban las historias del triunfo rojo y no las historias de derrota de los/as deportados/as, sin darse cuenta, quizás, que esa derrota fue para toda la humanidad, pues hizo visible que somos capaces de exterminarnos a nivel industrial, eliminando la idea de progreso que nos saltaría a la cara en la postmodernidad.

Tras los campos, la filosofía misma tuvo que ser replanteada, y fueron los existencialistas franceses, con Sartre a la cabeza, los que nos volvieron a plantear cual era el sentido de la vida tras tanta muerte.

Nos llevaron a la insignificancia del ser, o al absurdo del vivir.

También Agamben nos interpelaba sobre Auschwitz entorno a la condición humana, mientras que la judía Hanna Arendt nos hablaba de la banalización del mal , para intentar comprender que nos llevó a esa hecatombe.

Pero volvamos a nuestros muertos.

Y a nuestros olvidados y olvidadas.

Durante años, los libros testimoniales que se editaron sobre republicanos fueron los de los supervivientes de tendencia comunista, como “Los años rojos” de Mariano Constante, donde se ensalzaba la labor de estos como resistentes.

Más tarde, fue el turno de los historiadores con obras más documentadas y completas, como la del historiador Benito Bermejo. Sin embargo, recientemente, han salido a la luz diversas obras donde existe cierto protagonismo libertario.

Por un lado, tenemos al anarquista valenciano César Orquín, el cual fue vilipendiado durante años por los comunistas, acusándolo de Kapo (colaboracionista nazi). Pero ha sido un libro de no muy lejana edición ,“Cesar Orquin Serra: el anarquista que salvó a 300 españoles en Mauthausen” de Guillem Llin, el que ha vuelto a reivindicar la figura del activista.

Por otro lado tenemos “Bilbao en Mauthausen”, escrito por el sobrino nieto de Marcelino Bilbao, Etxahun Galparsoro.

Marcelino fue combatiente del batallón Isaac Puente de la CNT de Euskadi.


Nacido huerfano en Bilbo y afiliado al sindicato en Barakaldo, estuvo en casi todas las batallas importantes de la guerra: en Villarreal, en Teruel o en el Ebro.


Tras la guerra civil, y pasando por el campo de Gurs, fue capturado, ya en la Segunda Guerra Mundial en la famosa “Línea Maginot” francesa.


A continuación, fue deportado a Mauthausen y luego a Ebensee.

Sobrevivió incluso a los experimentos médicos del campo austríaco.

En 2006 el sindicato le brindó un homenaje en “La huella” de Artxanda.

Falleció en Francia en 2014, ya bastante mayor.

Otra de las cuestiones olvidadas es el tema de las mujeres, las de Ravensbrück, donde no pocas libertarias sufrieron penalidades como por ejemplo Elsa Garrido, aquella muchacha que voló una fabrica de armas nazi.

El caso de las mujeres es paradigmático pues su organización para la resistencia no fue tan política como humana.

Se organizaban en familias o clanes , donde la mujer más fuerte o con mayor carisma daba nombre al clan, por ejemplo estaba la familia Catalá , por la superviviente comunista Neus Catalá.

Por último, quisiera hacer mención a la música.

Sí, en los campos había música, de tal manera que hasta Dachau o Treblinka tenían sus propios himnos.

Cada campo tenía varias orquestas, no en vano, muchos judíos recluídos eran músicos de jazz o swing antes de la contienda.

Quizás , la obra musical más bella sobre el holocausto fue compuesta por Mikis Theodorakis para, precisamente Mauthausen. (“La trilogía de Mauthausen”)

Algunas de estas orquestas acompañaban a las pobres masas a las cámaras de gas.

Y hasta aquí, este repaso que espero contribuya a hacer del olvido una advertencia.


Ahora mismo es como si esta pantalla estuviera rota, ajada, como si se destruyera en añicos mientras escribo esto.

En mi cabeza se suceden trajes a rayas acartonados, cadáveres con las bocas abiertas:es la piel de la humanidad destruida como nunca antes.

Y no, no oigo gritos, solo veo la nada.

Nos queda la nada y el silencio: la destrucción de los cuerpos y de las conciencias.

Porqué no.

No somos conscientes de que este sufrimiento masivo nos persigue queriendo convertir lo humano otra vez en la nada.

Porque no.

No les vamos a dejar.

P.D.: Os dejo con un reciente documental sobre los españoles en Mathausen: