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lunes, 17 de agosto de 2026

LAS OTRAS HISTORIAS DE ESTADOS UNIDOS. Tercera parte (y última). La explosión de los 60.

Los años 60 van a suponer no solo un cambio en las formas de resistencia sino en la concepción de las mismas. Su punto de partida no será solo Occidente como habitualmente se ha pensado pues existirán replanteamientos teóricos y políticos en el mundo del socialismo real como ejemplifican la Primavera de Praga, que ya venía de antes, o la ocupación de universidades en Zagreb o Belgrado, así como los planteamientos del grupo Praxis en la Yugoslavia comunista.

Un preámbulo lo dará el levantamiento de Budapest en Hungría años antes y un caso aparte será la revolución cultural china desde 1966 que será otra forma de respuesta desde el poder que irónicamente influirá en muchos jóvenes parisinos de mayo del 68.

Sin embargo, los 60 estadounidenses serán uno de los epicentros del cambio de paradigma a nivel mundial que será expandido durante décadas incluso como mito fundacional de la postmodernidad.

                                                        Cambio de paradigma

El macartismo destrozó la lucha sindical y las ideas izquierdistas en su forma tradicional, pero se darán pervivencias.

En historiografía para identificar un proceso histórico se hace uso en la distinción de las continuidades y de las rupturas para establecer un cambio en el mismo proceso.

Así, aunque la burocratización e institucionalización del sindicalismo de AFL-CIO continuará se darán otros sindicalismos como de el de la Unión de trabajadores agrícolas -UFW- (United Farm workers) de Cesar Chávez y Dolores Huerta que agruparon a latinos, mexicanos e inmigrantes que trabajaban en el campo. Habrá por tanto, una continuidad en la organización de minorías en formas sindicalistas pero los grandes ejes de la protesta se trasladarán a la campaña contra la guerra de Vietnam o las reivindicaciones que hoy llamaríamos “identitarias” como el feminismo o la lucha de los afroamericanos, indígenas o latinos, pero que llevaban larvándose mucho tiempo.

Aquí habrá un cambio.

Y es precisamente a partir de las purgas del macartismo, paradójicamente, y de la lucha por los derechos civiles, que el sujeto político se desplazará de la clase trabajadora a luchas concretas o con perspectivas de etnia o de género que hasta entonces no habían sido hegemónicas dentro de la izquierda.

Es un cambio de paradigma: será el nacimiento de la Nueva izquierda (New Left) y serán los raíles por donde discurrirán las luchas en el siglo XXI.

Para Hobsbawm, la crisis de los 60 responde a una crisis global de la autoridad en el mundo occidental-y en el oriental, como ya se ha comentado- siendo parte de una crisis más amplia de las sociedades industriales avanzadas donde el estado pierde capacidad para generar consenso cultural, incluso cuando ofrece consumo material.

Desde una perspectiva gramsciana podríamos interpretar que se trata de una lucha por la dirección cultural de la sociedad, es decir una batalla cultural por la hegemonía discursiva. Así, siguiendo a Gramsci, los 60 pueden ser interpretados como una crisis de la hegemonía cultural del poder ya que el llamado consenso de posguerra se cuestiona por la irrupción de los movimientos sociales, y he aquí uno de los cambios fundamentales: no disputa el movimiento obrero el cambio de infraestructura del sistema sino los movimientos sociales disputan el cambio de discurso cultural.

Unos movimientos sociales que sin embargo provienen de una continuidad de la lucha popular de los trabajadores.

Sin embargo, desde un enfoque post-marxista esta crisis de legitimidad del sistema no implica el colapso de su hegemonía cultural sino su reconfiguración, es decir, las nuevas ideologías no evitan la crisis sino que ayudan a que el sistema las absorba sin derrumbarse. Si bien es cierto que se consiguieron logros con leyes anti-segregacionistas o con una mayor inclusión de la mujer no eliminaba los desequilibrios económicos sino que mantenía las contradicciones del propio sistema en un marco teórico controlable.

Desde la sociología post-moderna serán muy críticos: para Gilles Lipovetsky1 la revolución cultural de los 60 desemboca en una sociedad centrada en el individuo consumista mientras que para Zygmunt Bauman2 los 60-70 inician el proceso que culmina en la “Modernidad líquida” en un proceso atomizador e individualista. Mark Fisher irá más allá denunciando la integración de la crítica social en el sistema capitalista.

Aún así, teóricos de la Autonomía Operaia italiana (Autonomia Obrera) como Toni Negri calificaron este período-sobretodo a partir de 1968- como “El segundo asalto del proletariado” contra la burguesía.

                                                            Las revoluciones de los 60

El germen de la explosión de los 60 viene dado ya en los años 50. Por un lado, los movimientos anti-colonialistas en el tercer mundo con la independencia de la India ya en 1947 van a ser un ejemplo para los anti-segregacionistas pues entronca directamente con la denuncia al racismo de los países subdesarrollados.

Su lucha será muy importante precisamente en los 50 cuando despegue el movimiento por los derechos civiles mediante acciones de desobediencia civil. La NAACP (Asociación nacional para el progreso de la gente de color) ya tenía una larga tradición organizativa de la misma manera que los abolicionistas del s. XIX llevaban mucho tiempo luchando antes de la Guerra civil norteamericana. Además, recordemos que se habrá dado la Segunda gran migración afroamericana durante la Segunda guerra mundial que hará que crezcan exponencialmente los guettos insalubres en las grandes ciudades.

Por otra parte, el debate ético sobre las bombas en Hiroshima y Nagasaki sufrirá un revisionismo que pondrá en duda la necesidad inevitable de las mismas, lo cual se enlazará con la tradición antimilitarista del país.

Lo que está claro es que el movimiento por los derechos civiles o contra la segregación afroamericana llegarán con salud e influencia a principios de los 60. Pero el movimiento afroamericano no era homogéneo y eso hemos de recordarlo:

a) Por un lado, estaba la corriente pacifista o integracionista que tuvo como referente a Martin Luther King y como hecho que les dio gran visibilidad, organizaron la marcha sobre Washington de 1963 con la icónica frase pronunciada por el reverendo, “I Have a Dream” (Tengo un sueño). Principalmente se agrupaban entorno a la NAACP y el ala universitaria, menos moderada, de la SNCC (Comité coordinador Estudiantil No violento).

b) Por otro lado, estaba el nacionalismo negro de Malcolm X y su partido, Nation of Islam (NOI), que ya existía desde los años 30, Preconizaban el orgullo negro, la separación de los blancos y la autodefensa negra desde el islamismo.

c) También existía el Movimiento Black Power desde mediados de los 60, que estaba integrado por gente muy diversa pero donde destacaba Stokely Carmichael (que venía de la SNCC) o la mítica feminista comunista Angela Davis que también trabajaba con los Panteras negras. Abogaban por el control comunitario afrodescendiente con una postura no muy integracionista.

d) Finalmente encontramos a las Panteras negras (Black Panther), una organización revolucionaria marxista de California creada en 1966 y cuyas cabezas visibles fueron Huey P. newton y Bobby Seals. Implementaron no solo una especie de ejercito armado negro sino también programas sociales para su comunidad (Comedores sociales, Salud comunitaria o clases nocturnas).

                                                         Las revueltas afroamericanas

Con todo este magma cociéndose desde los años 50 no es de extrañar que se dieran revueltas como las de Watts (Los Ángeles, California) en 1965. Fueron seis días de furia con un saldo de 34 muertos, casi todos civiles negros abatidos por la policía. Las cárceles locales se colapsaron de detenidos y más de 600 edificios sufrieron daños.

No podemos entender el inicio de las revueltas afroamericanas sin comprender todo el proceso histórico que va desde la Primera gran migración afroamericana desde 1915 y la inclusión de éstos en ghettos a la lucha por los derechos civiles de los años 50, pasando por la marginación de los negros en las ayudas del New Deal en los 30 y su organización en sindicatos multirraciales o el renacer cultural de Harlem durante los años 20.

Por supuesto, si estirásemos del hilo podríamos partir de las primeras revueltas como la rebelión de Bacon en 1676, las comunidades cimarronas, las redes antiesclavistas tejidas desde el siglo XIX o la misma guerra civil y sus consecuencias pero para entender de donde viene exactamente debemos revisar su contexto más inmediato.

Redadas durante los disturbios de Watts

Además, no es baladí el hecho del cambio de paradigma al que aludía más arriba, ya no son ataques de blancos contra la comunidad negra, sino que ésta comunidad es la que estalla al sentirse oprimida.

Después de Watts, hubo otra revuelta al año siguiente en Hough (Cleveland, Ohio) y ya en 1967 otra en Newark (New Jersey) con 26 muertos. Pero esto no fue nada comparada con la de Detroit (Michigan) en Julio del 67 . Una vez más, el detonante fueron las agresiones policiales racistas. Duró 5 días y hubo 43 muertos, entre ellos 10 victimas de las fuerzas del orden, además de barrios completos quemados. La Guardia nacional no pudo contener la rabia de la población y el presidente tuvo que enviar al ejército con paracaidistas, tanques y ametralladoras pesadas.

Las tropas enviadas fueron la 82ª y la 101ª Divisiones aerotransportadas, por cierto, unidades muy racializadas, que precisamente serían enviadas unos meses después a Vietnam, justo para llegar a la Ofensiva del Tet cuando en Enero de 1968 cientos de miles de Vietcongs y regulares norvietnamitas atacaron más de cien ciudades del sur de Vietnam de manera coordinada causando miles de bajas precisamente a estas unidades.3

Tropas reales durante los disturbios

Para colmo de males, en abril de 1968 asesinan a Martin Luther king y en respuesta, hubo levantamientos afroamericanos en más de 110 ciudades por todo el país: La mayor oleada masiva de protestas violentas del s. XX en los EEUU con 43 fallecidos. La 82ª aerotransportada, de nuevo, fue la encargada de mantener el control manu militari. Eso sí, se aprobó de urgencia la ley de la vivienda justa para los afrodescendientes que se sumaba a la Ley de Derechos civiles de 1964 contra la segregación racial.


                                                          Las otras minorías se organizan

Los afroamericanos no fueron los únicos que se rebelaron en los 60, el movimiento indígena, el Poder Rojo, cobró especial fuerza con el Movimiento Indio americano (AIM) fundado en 1968 por activistas indígenas como Rusell Means o Mary Crow Dog. Entre sus acciones más espectaculares están la ocupación de la famosa prisión abandonada de la Isla de Alcatraz entre 1969 y 1971.

Ocupación de Alcatraz

Allí construyeron una comunidad autogestionada donde existió una clínica de salud, un comedor popular, una escuela para niños, un centro de estudios sobre ecología y estudios indígenas o una radio libre (Radio Free Alcatraz). Finalmente y tras la presión policial junto a las divisiones internas hubo un periodo de desgaste que culminó en su desalojo en 1971.

En febrero de 1973, 250 activistas indígenas armados del AIM tomaron el pueblo de Wounded Knee4 y declararon la Nación Sioux independiente. En mayo serían derrotados tras un asedio de 71 días donde el intercambio de disparos era televisado en directo.

Brown berets

El movimiento latino-chicano también estuvo en la lucha por sus derechos tomando ejemplo del activismo de los Black Panthers o las guerrillas guevaristas. En 1967 crean los Brown Berets (Boinas marrones), los cuales se dedicaron al igual que los Black Panthers, a organizar patrullas para vigilar la brutalidad policial además de organizar protestas contra la guerra de Vietnam o por una educación de calidad en los barrios latinos. Ganaron visibilidad con las huelgas estudiantiles de 1968 en Los Ángeles, pero quizás su acción más espectacular fue la ocupación de la isla de Santa Catalina en 1972 argumentando que todavía pertenecían a México desde 1848 y reclamando infraestructuras para la comunidad chicana. La acción duró tres semanas pero les puso en el candelero mediático.

           La New Left y el movimiento estudiantil

Como decía al principio, los 60 no fueron solo una convulsión política sino cultural. Añadiría además, que hubo una convulsión demográfica que muchas veces no es tenida en cuenta. El “Baby-boom” tras la Segunda guerra mundial junto al fordismo keynesiano lograron que las universidades fueran literalmente invadidas por millones de jóvenes. El acceso a la cultura y el caldo de cultivo político reiniciado tras el macartismo fueron una bomba de relojería.

En 1960 se crea la SDS (Estudiantes para una sociedad democrática), la cual fue la organización estudiantil más grande del país abanderando las ideas de la Nueva Izquierda (New Left) aunque esto fue una evolución desde el apoyo a la lucha por los derechos civiles a la lucha armada como veremos.5

En los primeros momentos, su cabeza visible fue Tom Hayden que más tarde se casaría con Jane Fonda para sorpresa de nadie pues ella se pasó al activismo de izquierdas en 1970.

Criticaron la Universidad como ente autoritario, organizando ocupaciones de campus como en 1968 en la Universidad de Columbia, tal y como estaba pasando en el resto del mundo y que Hobsbawm unificaría como proceso histórico entorno a la crisis de autoridad occidental.

Algunos Weathermen

A finales de la década y a la vista de los acontecimientos, la SDS comenzó a radicalizarse llegando a la ruptura en 1969 y formándose una escisión que se llamó Weathermen (los hombres del tiempo) y posteriormente The Weather Underground, los cuales implementaron la guerrilla urbana en la clandestinidad a base de atentados con bomba entre 1970 y 1975. La mayoría de ellos se entregaron a las autoridades entre fines de los 70 y principios de los 80, siendo posteriormente algunos de ellos profesores universitarios.

No quisiera olvidarme de La segunda ola feminista pues será en los 60 cuando se desarrolle ampliamente. En 1963 Betty Fiedman publica “La mística de la feminidad” ("The feminist mystyque") denunciando la profunda frustración que sentían las mujeres estadounidenses. A partir de aquí surgieron multitud de organizaciones feministas y de lesbianas como NOW (Organización nacional de mujeres), New York Radical women, Redstockins (Medias rojas), W.I.T.C.H., Colectiva del río Combahee, etc.

Durante los siguientes años conseguirían victorias como la Ley del aborto de 1973, se aprobaron leyes de igualdad salarial o contra la violación en el matrimonio y prohibieron por ley el despido por embarazo entre otras cuestiones.

También los gays y lesbianas pasaron a la acción tras los sucesos de Stonewall en Nueva York el 28 de junio de 1969, cuando la policía realizó una de tantas redadas en un garito de ambiente llamado Stonewall Inn y el colectivo LGTBi, que todavía no se llamaba así, protagonizó unos disturbios de 6 días. En unos meses organizaron el Gay Liberation Front (GLF) y para 1970 organizaron la primera marcha del Orgullo gay coincidiendo con el aniversario de las protestas.

El ecologismo tal y como lo conocemos hoy, también apareció por estas fechas. En 1970 se celebró “El día de la tierra” organizado por el colectivo ecologista Amigos de la tierra, para concienciar sobre la contaminación y la necesidad de protección del planeta. Al año siguiente se dio a conocer Greenpeace desde Canadá que venía de un colectivo pacifista anterior, los cuales luchaban contra la amenaza nuclear. Greenpeace rápidamente se extendió por todo EEUU.

                                                                   La contracultura

Portada de la revista The East Village Other

La contracultura fue el eje cultural donde se movieron todos estos movimientos sociales. Sus medios de difusión eran los periódicos, revistas o fanzines como The East Village Other (EVO), The Berkeley Barb, Fifth State o The San Francisco Oracle que además formaban parte de la Red de Prensa subterránea, la Underground Press Syndicate (UPS). Si, la revista Rolling Stone también venía de la prensa underground de los 60.

La música fue una de las cuestiones más importantes y con varias vertientes:

Por una parte, hasta 1965 había brillado la canción protesta con Joan Baez, Pete Seeger o por supuesto, Bob Dylan, aunque después muchos se pasarían a lo eléctrico o al folk como hicieron The Byrds, aunque la canción tuvo su pervivencia hasta hoy.

Por otra parte, estaban los radicales de MC5 o The Fugs con su rock salvaje politizado. En otro apartado, tendríamos a las bandas de rock psicodélico como Jefferson Airplane o The Grateful Dead. Hubo algunos que quedaron dentro del aura de lo mistico como fueron los casos de Hendrix, Janis Joplin o Jim Morrison de los Doors, fallecidos prematuramente. En definitiva, esto daría para varios artículos o directamente para una enciclopedia.

El bus del LSD de Keasey y Leary
En lo cultural, los Hippies crearon una cultura alternativa y los Yippies el activismo contestatario imaginativo y con humor con su partido Youth International Party con Abbie Hoffman6 a la cabeza.

Dentro de la cultura psicodélica estuvo el curioso movimiento por la apertura de las puertas de la percepción mediante el LSD liderado por Ken Kesey y suministrado por Timothy Leary, el gurú del ácido lisérgico. Las hazañas de este grupo fueron inmortalizadas en la novela de Tom Wolfe , “Ponche de ácido lisérgico” de 1968.

                                                        Vietnam en la puerta de tu casa

El eje transversal que lo unía todo era la oposición a la guerra de Vietnam lo cual haría converger todos estos movimientos en protestas multitudinarias. Sin embargo, algo que ha pasado más desapercibido en la historia de esta lucha fue el papel del movimiento de los propios soldados contra la guerra: el GI movement, el cual también aceleró decisivamente el fin del conflicto.

Organizaron resistencias en el frente como motines de compañías enteras, deserciones masivas con redes europeas internacionales como RITA o el Fragging, es decir el asesinato mediante granadas o bombas, de los oficiales más impopulares7.

En las bases militares crearon prensa clandestina como The Bond (El Vínculo) o se abrieron cafeterías antiguerra (las GI Coffehouses) cerca de las bases, espacios donde planificaban las acciones, se creaban bibliotecas, había horarios de asesoramiento legal con abogados y también se realizaban pases de películas o conciertos de rock y folk.

La mayor organización de los veteranos fue Vietnam veterans agaisnt the war (VVAW), fundada en 1967 y con más de 25000 ex-combatientes en nómina. También existió un sindicato clandestino para soldados en activo, el American Servicemen´s Union (ASU) o el Movement for democratic Military (MDM).

Veteranos de Vietnam contra la guerra

Una de las acciones más controvertidas de VVAW fue la Operación Raw en 1970, cuando durante varios días simularon recrear patrullas de combate real tal y como lo hacían en Vietnam pero entre Nueva jersey y Pensilvania, simulando asaltar pueblos, dando ordenes a gritos y con armas simuladas. El objetivo era “traer la guerra a casa” como protesta ante la atónita mirada de los ciudadanos que se encontraron.

             El final, el giro conservador

En 1975 terminó oficialmente la guerra de Vietnam coincidiendo con los coletazos del caso Watergate y la caída de Nixon.

Mientras toda la vorágine de los 60 sucedía, el republicano conservador Nixon llegaba al poder en 1969 y con él se hacía visible la otra EEUU, la de la New Right (Nueva derecha), que surgía precisamente como reacción a los movimientos sociales que “sacudían” el país en una crisis ideológica multidimensional.

El Ku Kux Klan experimentó un tercer resurgir desde los 50, apoyados por los Consejos ciudadanos blancos, “el Klan con corbata” en el sur, pero poco a poco el Klan iría adoptando los discursos anti-inmigración y el negacionismo sobre el holocausto tal y como estaban haciendo los neonazis europeos.

Protesta de los YAF en 1965
Por otro lado, en 1960 ya se había formado la Young Americans for freedom (YAF), la vanguardia juvenil del nuevo conservadurismo que daría fachada intelectual a la nueva derecha, en respuesta al nacimiento de la SDS y que pasó de ser un grupo de choque anticomunista a campañas en la batalla cultural para finalmente hacer de cantera política para Reagan.


Fue una manera del poder de reorganizarse debido a la presión popular.

Ante la crisis económica de 1973 Nixon canalizó el descontento apelando a una mayoría silenciosa, haciendo de puente con el giro conservador de los 80 de Reagan que a su vez empalmaría con la hegemonía neoliberal a partir de los 90 a nivel mundial.

Sin embargo, como señaló Howard Zinn, los movimientos sociales podían tener momentos de declive y momentos de reaparición tal y como había pasado con el movimiento obrero a principios del siglo XX.

Los movimientos antinucleares de los 80, los comités de solidaridad con Nicaragua, la lucha contra el SIDA, el ecologismo radical de Earth first! , los disturbios de Los Ángeles contra el racismo policial en 1992 o la batalla antiglobalización de Seattle de 1999 son páginas de la historia de las resistencias que están aún por escribir.

En las páginas finales de La otra historia de Estados unidos, Howard Zinn resalta que :

Nuestro país está lleno de personas heroicas que no son presidentes, ni líderes militares, ni magos de Wall Street, pero que están haciendo algo para mantener el espíritu de resistencia a la injusticia y a la guerra”.8

Y sí, tras todas estas redes de solidaridad, tras todos estos gritos, injusticias, asesinatos, disturbios, multitudes, comedores populares, huelgas, manifestaciones, publicaciones underground, ayuda mutua, formas de vidas ajenas...existe una cultura de la resistencia, existe una historia de la revuelta que se trata de invisibilizar como nos apuntaba Trouillot.

Existe una historia desde abajo que debemos, que tenemos la urgencia, que necesitamos desempolvar y volver a hilar con los restos del pasado sea este el siglo XIX o 2003. Se trata de una urdimbre que es obligada a ser desmadejada y que debemos reconstruir generación tras generación.



NOTAS

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1LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayo sobre el individualismo contemporáneo. Ed. Anagrama. Madrid, 1983.

2BAUMAN, Zygmunt. Modernidad líquida. Ed. Fondo de cultura económica. Buenos Aires, 2000.

3Las míticas películas “La chaqueta metálica” (Stanley Kubrick, 1987) y “La colina de la hamburguesa” (John Irvin, 1987) muestran justamente esta ofensiva.

4El lugar escogido estaba plagado de significado histórico para los nativos pues en 1890 el ejercito masacró a 150 civiles indígenas indefensos, significando el fin de las Guerras indias en la memoria colectiva.

5Coincidió en el tiempo con otra SDS que operó en Alemania Federal y abiertamente socialista, que también abrazó los postulados de la Nueva Izquierda. Su líder, Rudi Duschtke, sufrió un atentado de la extrema derecha en 1968 cuyas secuelas provocarían su muerte en 1979.

6Existe un film, “Roba esta película” (Robert Greenwald, 2000) basada en el libro “Roba este libro” del propio Abbie, publicado en 1971. Posteriormente, en 2020 se estrenó el film “El juicio de los 7 de Chicago” (Sorkin, 2020) donde se recrea como fue la represión contra los Yippies y la SDS.

7Revista anarquista Amor y rabia. Nº 58. Deserción y resistencia. La lucha de los soldados americanos contra la guerra de Vietnam(1º parte)Texto traducido de Max Watts. Valladolid, Abril/mayo de 2000.

8ZINN, H. La otra historia de los Estados Unidos. Pepitas de calabaza. [Edición original de 1980]. Logroño, 2021. p. 749.

miércoles, 29 de julio de 2026

LAS OTRAS HISTORIAS DE ESTADOS UNIDOS. Parte 2: De los años 30 al Macartismo.

El rearme de los años 30 

El crack de 1929 volverá a traer las luchas a las calles.

A la debacle financiera se vino a sumar la ruina de los agricultores por efecto de la Dustbowl, una fenómeno meteorológico en forma de gigantescas tormentas de arena con efectos devastadores provocado por la sobre-explotación de la tierra. Esto supondrá millones de parados y miles de desahucios junto a la persistente hambre. Pero como nos recuerda Zinn, todo el país se organizaba para evitar desahucios. Se crearon consejos de desempleados en todo el país impulsados por el Partido comunista estadounidense. Los ciudadanos se organizaron para autoayudarse mediante redes de apoyo mutuo, intercambio, bancos de alimentos y comedores sociales. Entre 1931 y 1933 se dieron inmensas marchas del hambre sobre Washington. Se crearon miles de ocupaciones de viviendas a la vez que se creaban poblaciones de chabolas, las llamadas Hoovervilles.

Hobos colándose en un tren

Fue el momento crucial del “Movimiento Hobo”, aunque había nacido ya a principios del s. XX. Se trataba de una masiva subcultura conformada por trabajadores nómadas y sin hogar, generalmente jóvenes, que viajaban colándose en trenes de carga en busca de trabajos temporales y Hoovervilles además de los propios campamentos de chabolas Hobos. Los Hobos tenían su propio código ético en el que estaba prohibido robar a otros hobos o maltratar animales o niños así como abusar del alcohol en los campamentos itinerantes. Los Beatnicks se inspirarían en ellos más adelante.

Para 1933 salió elegido Franklin D. Roosevelt que prometió un masivo programa de reformas ante la acuciante crisis, el New Deal. Enseguida se crearon agencias de empleo federal para dar trabajo a millones de personas en la construcción de carreteras, puentes y parques nacionales.

comedor popular obrero
Aunque muchos consiguieron trabajo no olvidaron la auto-organización y en 1934 se dieron grandes huelgas por todo el territorio.La huelga del automóvil en Toledo (Ohio), la huelga de mercancias y transportistas de Minneapolis dirigida por los trotskistas, la huelga general de la Costa Oeste y San Francisco o la huelga textil nacional más grande en la historia del país supusieron toda una declaración de principios y estrategias.


Esto forzó el Segundo New Deal en 1935, aprobando la histórica Ley Wagner donde por fin se protegieron los derechos sindicales. Además, se creó la Seguridad social y se lanzaron programas de empleo con estructuras más a largo plazo. Los grandes perjudicados fueron los afroamericanos pues fueron excluidos de muchas de estas reformas: esto estallará más adelante.

Huelga de transportistas de 1934

Las reformas del New Deal se dieron porque había una base organizativa de la población desde abjo que empujaba a hacer leyes desde arriba, en este sentido y según la interpretación marxista de Eric Hobsbawm fue una intervención estatal para salvar al sistema.1

La Ley Wagner estimuló la creación de otro de los grandes sindicatos estadounidenses: el CIO (Congress of Industrial organizations), una escisión de la AFL que era más inclusiva tanto a nivel de etnia como de género además de tener cierto aperturismo hacia los socialistas.

Para 1936-1937 el CIO organiza una huelga del automóvil superlativa llegando a ocupar las fábricas de la General Motors en Flint (Michigan).

Ocupación de la General Motors en Flint, 1937

El sindicato implementó la estrategia de la huelga de brazos caídos, esto es, no abandonar las fábricas durante la huelga sino dormir junto a la máquina, lo que impedía la acción de los esquiroles.

Ni que decir tiene que vencieron.

La UAW, el sindicato de trabajadores del automóvil, comprendió que el racismo debilitaba el poder de la clase trabajadora e integró en sus filas a multitud de trabajadores negros. Esta visión era compartida por la cúpula de CIO a la que se unieron en 1936.

Fueron los años donde Duke Ellington colaboraba con su orquesta de jazz para los frentes culturales obreros. En los 40 compuso obras de corte social como "New World a-Comin" que estrenó en beneficio de causas de derechos sociales y laborales. Mientras tanto, Count Basie y Benny Goodman, los reyes del swing, organizaban la transición hacia la integración racial en los escenarios. Frankie Newton, el trompetista de Billie Holiday fue un reconocido activista de izquierdas y militante sindical pero hubo otros como Teddy Wilson o la cantante de jazz Hazel Scott. 

Muchos de ellos eran reseñados por el historiador marxista Eric Hobsbawm en su otra faceta, la de crítico musical de jazz para revistas musicales, de hecho, solía firmar con el seudónimo de "Frankie Newton".

Paralelamente el Partido comunista de los Estados Unidos (CPUSA) organizó con ayuda del Komintern soviético el Batallón Abraham Lincoln para luchar en la revolución española, pero no fueron los únicos pues también estuvo el Batallón George Washington, el Regimiento de artillería John Brown2 o la sección sanitaria americana: en total unos 2800 voluntarios encuadrados en las Brigadas Internacionales.

A pesar de estar organizados por el CPUSA, solo el 30-40% eran militantes del partido, el resto eran sindicalistas, socialistas, liberales, demócratas, estudiantes e intelectuales de izquierda o afroamericanos activistas por los derechos civiles.

Voluntarios del Batallón Lincoln

Pagaron un precio altísimo en sangre en batallas como la del Jarama o la de Brunete.

Al regresar sufrieron una intensa persecución política, especialmente durante el macartismo.

Mientras tanto en EEUU para 1937 se dará el gran estallido laboral huelguista en sectores como el acero, la minería o los transportes inspirados por el triunfo en la Ford de Flint.

Se trató de unas 4700 huelgas en todo el país.

La represión no tardó en llegar en forma de grupos paramilitares como el servicio de seguridad de Ford o en las claudicaciones de algunos gobernadores que usaron la ley marcial a pesar de que Roosevelt decidió no criminalizar a los huelguistas desde el estado federal.

Con todo, la entrada en la Segunda guerra mundial cambió por completo las expectativas ya que se priorizó el esfuerzo de guerra como una situación extraordinaria y los sindicatos CIO y AFL prometieron no ir a la huelga debido a causas mayores como la lucha contra el nazismo.

A pesar de ello entre 1941 y 1942 se dieron paros en sectores convertidos en industria de guerra y sobretodo la huelga de los mineros del carbón. Además, la huelga de Ford en River Rouge (Michigan) unió a trabajadores blancos y negros que hicieron firmar al mismo Ford un contrato sindical histórico.

No obstante, si que se dieron disturbios raciales en Detroit a partir de una huelga de odio contra los trabajadores afroamericanos en 1943. La cúpula de CIO-UAW tuvo que amenazar a sus propios afiliados blancos para que regresaran a sus puestos de trabajo apelando al antifascismo bélico.

Las consecuencias de la Segunda guerra mundial

Durante la Segunda guerra mundial se dio la Segunda gran migración afroamericana tal y como había ocurrido en la Primera guerra mundial, es decir, el desplazamiento de millones de afrodescendientes para la industria de guerra a las ciudades industriales del norte.

Paralelamente los afroamericanos que lucharon contra el nazismo y su racismo en Europa fueron más conscientes de su situación. De hecho, organizaron una campaña en 1942 llamada Doble V que significaba doble victoria: victoria contra el nazismo y victoria contra la segregación tanto en el ejercito como en las industrias de guerra. Esto haría de catalizador para la lucha por los derechos civiles que se desarrollaría en los años 50.

Ahora bien, los afroamericanos que se quedaron en el norte constataron que allí también existía el racismo y eran apilados en barrios marginales, verdaderos ghettos para la gente de color.

Piquete en la huelga de Oakland de 1946

En 1946 comenzó la mayor oleada de huelgas en la historia de Estados unidos: pararon la General Motors, la Siderurgia, los ferrocarriles y la minería implicando a 4, 3 millones de huelguistas. Supuso el fin del “Pacto de no-huelga” firmado durante la guerra y cuyas causas estuvieron en la pérdida de ingreso obrero así como a la desbocada inflación. El conflicto salió de las fábricas y se extendió a las comunidades locales provocando huelgas generales urbanas donde se cerraron ciudades enteras como Oakland o Pittsburg.

Como consecuencia directa de esto, el nuevo congreso republicano aprobó la Ley Taft-Hartley que fue diseñada específicamente para acabar con el poder de CIO-UAW prohibiendo las huelgas de solidaridad o los boicots pero lo más importante fue el juramento anti-comunista. Este artículo de la ley obligaba a los líderes sindicales a firmar una declaración jurada bajo pena de perjurio afirmando que no eran miembros del Partido Comunista.

Se estaba aplicando la guerra fría al propio territorio y supuso el acatamiento de la ley por los líderes más moderados y la purga de elementos izquierdistas de los sindicatos. Para 1955 CIO y ALF se unirían creando el sindicalismo anticomunista y corporativista que sería hegemónico durante los siguientes años.

Esta transformación se refleja muy bien en la película “F.I.S.T.” (1978) protagonizada por Sylvester Stallone tras el éxito de “Rocky”(1976), el actor además fue co-guionista del film. La trama sigue a un sindicalista desde los años 30 hasta los 50 y aunque el sindicato tiene otro nombre, F.I.S.T., en realidad está reflejando la deriva de los sindicatos CIO-ALF y sus conexiones mafiosas.

En definitiva en los años 50 había llegado el macartismo y un nuevo giro conservador que definiría la década: estaremos en el Segundo pánico rojo.

Desde la interpretación marxista, podemos entender la historia como una sucesión de ciclos de crisis revolucionaria y reacción conservadora. Así, la oleada conflictiva obrera en los Estados Unidos de América desde 1910 se cierra con el Primer pánico rojo de 1919 y el giro conservador de los años 20, un proceso paralelo a Europa donde se dan la revuelta espartaquista en Alemania o la de Béla Kun en Hungría que acabarán en un baño de sangre, por no hablar de la oleada de huelgas masivas en España entre 1917 y 1919 que culminarán con la dictadura de Primo de Rivera. De la misma forma, las luchas de los años 30 darán paso a la Segunda guerra mundial y al conservadurismo de los años 50.

Sin embargo, como ya había pasado en los años 20 se darán resistencias subterráneas que estallarán enlos años 60. Por un lado, la Generación Beat representará una de las primeras grietas culturales en el mundo conformista de los 50. Volvieron a retomar la idea nómada del movimiento Hobo en obras como “En el camino”(On the road) de Kerouac. Allen Ginsberg declamó su poema “Aullido” (Howl) en 1955 siendo enjuiciado el editor del mismo en 1957 creando un escándalo cultural hoy mitificado. Por otro lado, William Burroughs atacaría el conservadurismo desde su “Almuerzo desnudo” publicado en 1959. Sin quererlo, esta generación crearía un puente claro con la contracultura de los 60.

Además, se iniciará el movimiento de los derechos civiles contra la segregación racial que protagonizará no pocas polémicas y abrirá una brecha que estallará una década después. Los 60 supondrán un estallido social a todos los niveles pero también un cambio de paradigma en las luchas populares.

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1 HOBSBAWM, Eric. Historia del s. XX. Ed. Critica. Barcelona, 2011.

2 En honor al célebre abolicionista John Brown que intentó una insurrección armada contra la esclavitud en 1859 y que significarían los preámbulos de la guerra civil norteamericana.

viernes, 24 de julio de 2026

LAS OTRAS HISTORIAS DE ESTADOS UNIDOS . Primera parte: los primeros 20 años de resistencia obrera organizada

Introducción  

No hace mucho que se cumplieron 250 años del momento fundacional, el mito de la construcción nacional de los Estados Unidos de América: la declaración de la independencia. Ni que decir tiene que muy a costa de la población indígena y de la esclavitud. En todo caso, es una cuestión que suscita no poco interés en Occidente dada nuestra situación de colonia del Imperio.

Si quisiéramos ahondar en lo primero deberíamos remitirnos a la genial Historia indígena de los EEUU de Roxanne Dunbar-Ortiz y sobre la esclavitud existe abundante bibliografía por parte de los y las afrodescendientes. Existe abundante información al respecto aunque no salga en las grandes narraciones del nacionalismo yankee. La historia de este Imperio occidental tiene rasgos muy complejos que nos pueden ayudar a comprender nuestras propias sociedades ya que durante el siglo XX el resto del mundo, incluso el bloque del Este, se vio invadido de cultura norteamericana hasta nuestros días. Dada la profundidad de lo acontecido y para generar una perspectiva coherente voy a dividir lo expuesto en capítulos.

Sin embargo, en esto que nos ocupa quisiera acotar el tiempo y poner sobre la palestra las primeras décadas del siglo XX y sus resistencias en el joven país, en el nuevo Imperio. Porque ha habido resistencias y ha habido historias subalternas que han sido silenciadas.

Michel-Rolph Trouillot en “Silenciando el pasado”(1995) hablaba de la construcción de narrativas hegemónicas, es decir, de como los historiadores seleccionan que procesos históricos son centrales y cuales no, construyendo un significado histórico. Así, algunos episodios se convierten en símbolos y otros quedan marginados y concretamente Trouillot hacía hincapié en la revolución haitiana de los esclavos que fue silenciada y apartada de las denominadas revoluciones atlánticas (la revolución inglesa de 1688, la americana de 1776 o la francesa de 1789).

Si no somos capaces de ver como la presión popular trajo las reformas keynesianas del New Deal de Franklin Delano Roosevelt estamos invisibilizando una parte importante de la historia. Si de la misma manera no tenemos en cuenta los antecedentes de la resistencia afroamericana contra la esclavitud estaremos convirtiendo a los esclavos en sujetos pasivos que no eran capaces de generar resistencias, les estaremos quitando su “agencia” como sujeto político.

Howard Zinn y una de sus portadas
En “La otra historia de los EEUU” (1980) de Howard Zinn se habla de esto, se explica la historia de los sujetos subalternos que han sido silenciados directamente por intereses políticos de las clases opulentas. 

Para quien no lo sepa, Zinn fue un historiador que formó parte junto a Noam Chomsky de los intelectuales estadounidenses que se opusieron de manera activa a la guerra de Vietnam. Pero para entender esta lucha y su oposición hemos de ver el hilo invisibilizado de la historia que no nos permite ver que este activismo es una tradición muy arraigada en los EEUU, y que tanto Zinn como Chomsky la mamaron en su juventud al calor de las organizaciones obreras de entonces.

Si hay algo claro es que los EUA se construyeron a pesar o como consecuencia de miles de luchas subalternas, algo que Marx llamaría lucha de clases pero que yo no tengo tan claro dadas las miles de estrategias y estratificaciones de las diferentes poblaciones.

El movimiento obrero había sido combativo ya en el siglo XIX como cualquier otro país industrializado de la época: sirvan como ejemplos la gran huelga del ferrocarril de 1877 o la llamada revuelta de Haymarket de 1887 protagonizada por los anarquistas. Los millones de inmigrantes que llegaban a principios del S. XX desde Polonia, Italia, España o los Balcanes traían sus ideas emancipadoras consigo.

Los convulsos principios del s. XX 

Para 1905 se funda el sindicato IWW (Industrial workers of the world), los llamados Wobblies. La IWW no solo era un sindicato multirracial que abogaba por la revolución a partir de huelgas generales y que usaba la acción directa, era un verdadero movimiento social. Si una localidad no les permitía realizar un mitin se presentaban todos en la misma queriendo hablar, apelando a la libertad de expresión, para que les detuviesen colapsando el lugar. 1 Su posicionamiento multiétnico y multigremial será importante cara a aglutinar a todo tipo de clase trabajadora.

Pocos años después se dará con la llegada de la Primera guerra mundial, la Primera gran migración afroamericana que llevará a millones de afrodescendientes del sur a ciudades industriales como Detroit o Chicago en pós de la industria de guerra. Para entonces ya se había creado la Asociación nacional para el progreso de la gente de color (NAACP) que supondrá nuevas formas de organización politico-cultural desde la población afroamericana. Además se dará un movimiento antimilitarista contra la guerra con la American Union agaisnt war en connivencia con los Wobblies y que será un reflejo del debate que mantenían socialistas y sindicalistas europeos contra la guerra ,como el del malogrado Jean Jaurés, en el cual se recurría a la solidaridad internacionalista contra las guerras de la burguesía.

Huelga de la IWW

Para 1912 se dará la huelga de “Pan y rosas” protagonizada por mujeres migrantes del textil en Lawrence, Massachusetts. El lema reclamaba salarios dignos (pan) y una vida digna y bella más allá de la mera supervivencia (rosas). La implicación de la IWW fue fundamental en el desarrollo y éxito de la huelga, extendiendo redes de solidaridad a nivel internacional.


El nacimiento del Folk político y la canción protesta

Llegados a este punto se hace necesario recordar la figura de Joe Hill. Hill era un cantautor afiliado a los Wobblies. Sus canciones provenían del folk mezcladas con panfletos reivindicativos y recorría las huelgas y los sindicatos expandiendo su música y sus ideas. En 1914 fue detenido acusado de asesinato y tuvo un juicio plagado de irregularidades que acabó en su ejecución al año siguiente, pero su legado continuó influenciando a otros músicos comprometidos.

El relevo lo tomaría Woodie Guthrie en los años de la gran depresión tocando el llamado Taking blues, el blues recitado, y viajando de polizón en trenes de carga cantando sobre las injusticias enmedio de la crisis social. Él es el que plasmó en su guitarra acústica el lema “Esta maquina mata fascistas”(This machine kill fascist) que luego sería replicado por multitud de bandas.

El bueno de Woodie Gutrie

En las trincheras de la guerra de España nació “Jarama Valley” en 1937, una adaptación de “Red River Valley”, una balada folk del s. XIX. Gutrie y Pete Seeger junto al grupo Almanac Singers grabaron un disco titulado “Songs of the Lincoln Battalion” en los años 40 y llevaron la canción a los sindicatos y locales obreros estadounidenses.

Debido a una enfermedad degenerativa Woodie Gutrie estuvo en hospitales psiquiátricos desde los años 50 pero en 1961 le visitó un joven de 19 años que amaba sus canciones: era Bob Dylan. Durante los 60 su legado fue reivindicado por su propio hijo Arlo Gutrie, heredero directo del folk político norteamericano. Este legado también fue tenido en cuenta por Joan Baez y tanto ella como Arlo tocaron en el festival de Woodstock conectando la contracultura con el folk obrero de las primeras décadas del siglo XX. De hecho, Joan Baez interpretó en Woodstock “I dreamed I saw Joe Hill last night” (Anoche soñé que veía a Joe Hill) cerrando el circulo en memoria del cantante-sindicalista.

El ocaso de la IWW

Pero volvamos al eje cronológico porque para 1917-1918 se dará una oleada de huelgas masivas en la minería, en el transporte, etc. lo que hará alertarse a las autoridades que pasarán a la ofensiva con leyes como la Espionage Act ya en 1917, contra los pacifistas, y la Sedition Act de 1918 contra todo el movimiento obrero.

Lo que buscaba en realidad fue acabar con los Wobblies: con la primera ley se arrestó a las cúpulas, con la segunda se persiguió a las bases obreras. Sin embargo, Esto no amilanó a los trabajadores que organizaron toda una serie de huelgas masivas en 1919: la huelga general de Seattle, la gran huelga del acero organizada por la Federación estadounidense del Trabajo (AFL), la huelga de mineros del carbón o la de la misma policía de Boston. Cabe recordar que el sindicato AFL se distnguía de los wobblies por ser una organización de trabajadores cualificados blancos conservadores que excluían de su afiliación a mujeres y minorías.

Huelguistas en Seattle, 1919.

Todo esto coincidió con el denominado Primer Pánico rojo (First Red Scare): ante el triunfo de la revolución bolchevique y su presunta extensión a otros países, los poderes fácticos tomaron medidas drásticas. Las redadas Palmer (Palmer raids) de 1919 supusieron arrestos y encarcelamientos masivos de sindicalistas y la deportación de miles de inmigrantes con perfil político, como por ejemplo la anarquista Emma Goldman.

Esto supuso de facto el fin de la IWW. Para más inri, en 1920 se dio el montaje policial contra dos anarquistas italianos, Sacco y Vanzetti, que finalmente y tras una campaña de solidaridad internacional sin precedentes, fueron ejecutados.

A todo conato de revolución le sigue una contrarrevolución. En el verano de 1919 se dieron disturbios raciales en más de 30 ciudades en contra de la población afroamericana, especialmente en Chicago, los Chicago Race riots, en el conocido como verano rojo. En septiembre en Elain (Arkansas) tuvo lugar una verdadera masacre contra la población negra por parte de veteranos de guerra desempleados.

Imagen icónica del Chicago Race riot

La IWW fue desactivada, los grandes grupos comunistas, socialistas y anarquistas represaliados o deportados, las huelgas decayeron...y lo que creció fue el Ku klux Klan que tuvo el auge de su renacimiento en 1921, dándose un giro conservador en la sociedad durante los “locos” años 20.

Sin embargo, bajo el asfalto, en lo subterráneo continuaba la lucha bajo otras formas; fueron los años del llamado Renacimiento de Harlem, una explosión de arte, literatura y música jazz proveniente de la población afroamericana donde destacaron el poeta Langston Hugues o la escritora Zoale Neale Hurston, mientras que en la música jazz fueron los años de Duke Ellington. Paradójicamente los disturbios raciales del verano rojo catapultaron el pensamiento político negro, un primer orgullo negro antes de la explosión de los 60.

Por otro lado, la sensación de derrota dejó un poso de nihilismo que contagió a la llamada Generación perdida, es decir Hemingway, T.S. Elliot o Scott Fitzgerald, que escaparon a la vieja Europa en busca de creatividad, huyendo de la decadente sociedad fordista norteamericana.

Winold Reiss, Langston Hughes (ca. 1925).

En todo caso, las dos primeras décadas supusieron resistencia y cambios que continuarían en las décadas siguientes. Luchas que se daban como consecuencia de la sociedad industrial de principios del s. XX. con las mismas contradicciones y estrategias que se daban en el resto del mundo occidental. Pero la sombra de la gran crisis financiera acechaba bajo los adoquines de Wall Street y los siguientes años supondrían un nuevo giro en la historia de la guerra social.





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1BOSCH, Aurora. Historia de los Estados Unidos (1776-1945).Ed. Critica. Barcelona, 2019.

miércoles, 25 de marzo de 2026

YUGOSLAVIJA

No soy capaz por mucho que lo intento de encontrarle significado a las guerras yugoslavas. No puedo entender que produjo aquellas masacres y limpiezas étnicas con fosas de más de 8000 personas en Srebenica, por poner un ejemplo.

La Yugoslavia socialista se caracterizó por ofrecer una margen de libertades mucho más amplio que el resto de los países del bloque comunista. Y tuvo sus disidencias en un primer momento aceptadas y luego condenadas, como el interesante grupo PRAXIS que editaba una revista del mismo nombre y que con su marxismo crítico humanista influido por la Nueva izquierda labró lo que serían sus propias protestas de mayo del 68 con ocupaciones de facultades en Zagreb o Belgrado.

Estos profesores y sus alumnos serían los que liderarían la oposición al ultranacionalismo del serbio Milosevic y el croata Tudman en los 90. Porque hubo oposición.

En los años 80 Yugoslavia vivió una explosión cultural y creativa mientras se desintegraba el estado. El punk y la nueva ola estallaron como nunca entre los jóvenes. El punk en Yugoslavia fue una cosa masiva. Bandas como los croatas Paraf o los serbios Panktri llenaban salas, la gente tenía ganas de romper con todo y de liberarse pero no sabían lo que se les venía encima. Se trataba de un movimiento musical contestatario que combinaba crítica social y política autóctona y a las autoridades comunistas no les importaba demasiado mientras se entraba en una crisis económica sin precedentes.

Fueron mayoritariamente los serbios los que empezaron a romper el juego según se desprende del libro La desintegración de Yugoslavia de Carlos Taibo. Los tonos agresivos, el nacionalismo militarista y la diferenciación étnica fueron una trampa finalmente para todos los pueblos de Yugoslavia, sobretodo para los bosnios.

Hubo resistencias, claro, como cuando los punks eslovenos junto a multitud de colectivos antimilitaristas ocuparon el cuartel abandonado por el todavía ejercito yugoslavo en Liubiana a principios de los 90. Se llamó Metelkova y es todavía un barrio okupado con multitud de actividades.

Pero en otros lugares como Belgrado o Zagreb el discurso ultra-nacionalista empezó a permear en mucha gente. Y ahí comenzó la debacle...¿Cuantos punks se unieron al ejercito? ¿Cuanta gente que bailaba pogo al son de Idoli, Pekinska patka o Elektricni Orgazam empuñaron las armas y mataron a otros como ellos?


Lo peor es que parece que no se ha aprendido nada.

Hace poco estuve en el museo de historia de Belgrado y es un conjunto de mitos medievales nacionalistas donde ha desaparecido por completo la época de Tito. Todo lo contrario que el Museo de historia de Sarajevo donde la cuestión del asedio era central. Sarajevo vivió asediada 4 años por serbios y croatas, con los tristemente famosos francotiradores en la Avenida del Mariscal Tito y con el fantasma de la limpieza étnica en sus alrededores.

No soy capaz por mucho que lo intento de encontrar un porqué a esta locura, a que de repente se maten entre jóvenes que antes bailaban juntos. Precisamente cuando las diferencias culturales solo eran una anécdota en la multi-cultural Yugoslavia socialista.

miércoles, 18 de febrero de 2026

LOS COMBATES POR LA HISTORIA Y EL REVISIONISMO HISTÓRICO

Una y otra vez nos vemos abocados y abocadas a tener que luchar por la interpretación de la historia. Su uso político por parte de intereses políticos así nos lo demuestra.

Decía en un artículo reciente el poeta y escritor valenciano Alfons Cervera que "Siempre seguirá existiendo lo que recordamos. Es verdad que a la hora del recuerdo echamos mano de lo que sea, a veces también de lo que nos inventamos. Así funciona la memoria. Un viaje hacia lo desconocido, porque en la memoria confluyen lo que fue real y lo que nos imaginamos. Otra cosa bien distinta es que lo que nos inventamos sea mentira."1

Pero esto no es una cuestión de recuerdos melancólicos que construyen una memoria colectiva, sino que es una batalla por el relato político, el uso del pasado para reinventar el presente según a quién convenga. 

Y me resistía a citar a Orwell porque ha sido muy manido y manipulado por unos y otros pero tengo que desirrigarlo cual manguera obtusa, porque decía lo que decía para que no dijéramos lo que de todas maneras tenemos que decir: “Quien controla el pasado, controla el presente y controla el futuro”2.

Llegados a este punto del presente pluscuamperfecto o del futuro imperfecto, según se mire-según convenga- hemos de entrar en materia, al objeto de esta instancia, de este desescalabro, si es que todavía existe alguien que lea más allá de 280 caracteres, si es que se llega a eso al menos.

En 2015 se celebraba en París un congreso sobre revisionismo e historiografía, que dio lugar más tarde a un libro de título “El pasado en construcción. Revisionismos históricos en la historiografía contemporánea”3 donde diversos historiadores a nivel europeo occidental explicaban las batallas sobre el revisionismo que nos viene dado desde que no ganaron los nazis.

Precisamente el caso empezó a darse a cuenta de cómo contar la historia tras la debacle nacional-socialista alemana. Ya en 1949-50 Peter Kleist escribía un opúsculo llamado “También tú participaste” donde minimiza los crímenes nazis y nos ofrece el Mito de la Werhmacht inocente, según la cual el cuerpo de los regulares alemanes era una institución apolítica que nunca supo de las atrocidades nazis y prácticamente fue engañada por éstos. Es más, pretende poner en valor los éxitos militares del ejercito clásico alemán, en detrimento de esos nazis “recién llegados”, interpelando a la masa de derrotados, todavía jóvenes, militares alemanes que aún existían-como podían-en la Alemania de posguerra.

En los 60,  Hoggan desde EEUU vino a reforzar estas tesis con su obra “La guerra forzada”, donde apelaba a la autodefensa alemana ante el peligro estalinista, y que por cierto está lleno de notas al pie falsas. Esto va a derivar en la teoría negacionista del holocausto. Primero se presentan como victimas para luego directamente negar la hecatombe.

La cuestión germana

En Alemania esto estaba prohibido por lo que fue desde otras latitudes donde se teorizó y difundió toda esta pegajosa diatriba. En los 70, llegó la llamada “Ola hitleriana” donde diversos autores-siempre hombres- se dedicaron a difundir esta cuestión. Entre ellos, el más conocido quizás sea David Irving, un conocido neonazi británico que casi hace un best-seller en 1977 con “Hitler's war”, donde obviamente defiende las tesis de que el holocausto fue una invención judía. Para los años 90 existió toda una red internacional nazi que difundía estos libros por muchos países.4

Grupúsculos como IHR en EEUU o el National Front en UK vendían libros por correo como si no hubiera mañana, y sobretodo CEDADE5 que enviaba paquetes de libros a nivel mundial desde la Librería Europa en Barcelona.

Esto llevó a una zona gris donde se podía volver a hablar de cuestiones que se habían enterrado tras la II guerra mundial, una Ventana de Overton6 que quizás no debería haberse abierto. Así que en los 80 en Alemania se dio un debate llamado Historikerstreit, o El debate de los historiadores que enfrentó a Erst Nolte con Habermas. Ernst Nolte estaba defendiendo la idea de que la guerra en Alemania se produjo debido a una cuestión autodefensiva, puesto que estaban viendo como la URSS se volvía cada vez más autoritaria y expansionista, mientras que Jürgen Habermas replicó que además de que esta tesis no tenía consistencia ni rigor histórico, nada podía justificar el belicismo exterminador del III Reich. Esto se plasmó en el periódico Die Zeit durante 1985, resultando “vencedor” Habermas.

Ojalá se pudieran dar debates intelectuales a este nivel en el siglo XXI, en un medio como el diario escrito que lucha por sobrevivir en medio del ruido de los vómitos de la maquinaria tecnológica.

Si nos vamos más al sur también ves a los muertos cantar

La construcción de la IV república francesa se basaba entre otras cosas en el mito de la resistencia francesa que como se ha dicho ni fue tan resistente ni fue tan francesa7. En 1972 un historiador estadounidense sacaba a la luz “La Francia de Vichy” y dio lugar a intensos debates en lo que se llamó en círculos intelectuales la “Revolución paxtoniana”, es decir que hubo mucha implicación francesa en los convoyes de la muerte hacia los campos de exterminio.

 Para cuando Rousso publicó “El síndrome de Vichy” en 1987 significó todo un revulsivo a esta concepción y a más de uno se le revolvió el estomago. La hegemonía en las mentalidades deliberadamente exagerada de la resistencia quedaba eclipsada por el hecho colaboracionista.

Sin embargo, más tarde y en pleno giro neoliberal, un historiador como Furet que había pertenecido a la Escuela de los Annales y que incluso había sido marxista publicó “El pasado de una ilusión: ensayo de la idea comunista en el s. XX” en 1995 donde igualaba los totalitarismos de izquierda y derecha para encumbrar el neoliberalismo como la solución. Por supuesto fue replicado por un marxista de la vieja escuela como el británico Eric Hobsbawm8.

Pero algo parecido estaba pasando en Italia, esa Italia que había sido “liberada” en la Segunda guerra mundial por los partisanos en el imaginario colectivo nacional, una vez más. No obstante, Italia no tuvo ningún juicio de Nuremberg; mediante la Ley Togliatti realizada precisamente por un comunista en 1946, se hizo borrón y cuenta nueva. 


Para los años 60 vino el Revisionismo Pisano9, vinculado al MSI10 , que empezó a difundir el mismo victimismo de los fascistas en contraposición a la lectura histórica antifascista en la que se había construido la nueva nación italiana tras la derrota fascista.

Pero una vez más, un antiguo periodista de izquierdas que había escrito precisamente sobre la resistencia partisana, Giampaolo Pansa, dio un giro hacia el revisionismo de la extrema derecha con el nuevo siglo. “La sangre de los vencidos” de 2003 era una obra donde los fascistas aparecían como victimas tras el triunfo aliado, y tras su publicación y las críticas recibidas11 escribió “ La gran mentira. La izquierda italiana y la sangre de los vencidos” en 2006 donde reafirmaba sus posiciones ultraderechistas y criticaba a toda la izquierda italiana”. Esta controversia se llamó “El caso Pansa” pero no tuvo la misma repercusión que la Historikrestreit. El historiador Enzo Traverso denuncia este maniqueísmo que iguala fascismo y comunismo admitiendo que se pueden comparar sin equipararlos puesto que de lo contrario caeríamos en la simplificación histórica, la cual sirve para justificar ideologías.12 

En España a finales de los 90 estaba pasando más de lo mismo, periodistas neofranquistas como Cesar Vidal13 o Pío Moa14, vociferaban em medios ultraderechistas contra la izquierda a la vez que escribían opúsculos donde igualaban la violencia de la izquierda y la derecha en la guerra civil, toda vez que justificaban el golpe de estado de Franco como única salida al conflicto.

Pero lo que era más preocupante era la interpretación que hacían historiadores conservadores españoles como Álvarez Tardío o Fernando del Rey a principios del s. XXI, que estaban prácticamente en la misma línea que los anteriores.

Si los primeros eran el ruido y la rabia los segundos eran el intento de rigor histórico combinado con los calzoncillos acartonados.

Estos fueron la Ventana de Overton para otros autores que han venido pegando fuerte en los últimos tiempos al calor de propaganda mediática rebautizada como cultura, reivindicando una figura tan secundaria como el filósofo Gustavo Bueno. Con esto no quiero decir que no sea interesante el trabajo de éste último sino que escudándose en él han justificado su historicismo neofranquista autores como Pedro Insúa o Roca Barea, que gustan de ensalzar un imperio esclavista como el de la monarquía hispánica como si hubiera sido una ONG como Cáritas.

El revisionismo en el espacio postsoviético

Tras la caída del muro en Alemania se prestaron a reescribir su historia de manera urgente, pues había que reconstruir una identidad nacional dividida durante gran parte del s. XX. No lo hicieron mal del todo, y enseguida crearon el BStU15 desde el nuevo estado a partir de los archivos de la extinta RDA y cuyo objetivo no era otro que la acción democratizadora.

Sin embargo, en otros países no funcionó de la misma manera. Para empezar, en los países comunistas del bloque del este, la historia se convirtió, salvo algunas excepciones, en un tipo de historicismo nacionalista oficial, una especie de historia oficial marxista-leninista con retazos nacionalistas y en muchos casos vinculados a la historia del país hegemónico, Rusia-URSS.

En Polonia, tras la caída del muro, se crearon los Institutos de Memoria nacional, cuyo objetivo era procesar los archivos de la policía secreta comunista y lo de la Segunda guerra mundial, según ellos mismos “para perseguir crímenes contra la nación y la humanidad y preservar la tradición patriótica16”. Sin embargo, a diferencia del BstU ha llegado a comportar fines políticos. Desde 2005 el partido conservador de derechas Ley y Justicia ha usado el archivo con fines políticos llegando a ser la mayoría de investigaciones del archivo usados con fines anti-izquierdistas, llegando a ilegalizarse el partido comunista recientemente (2025)17. Estos Institutos de la memoria se han extendido a Hungría, República checa y los Estados bálticos, sin saber en estos momentos como derivará la cuestión.

En el epicentro del espacio postsoviético, tenemos a la Rusia de Putin, en la cual tras la caída de la URSS encontramos a un estado muy debilitado. Todos los partidos y asociaciones que surgieron después trataron de hacer su propio revisionismo histórico toda vez que se intentaba hacer revisionismo ideológico. El revisionismo histórico consistió en sacar a la luz documentos que habían sido censurados en la Unión soviética como por ejemplo las represiones estalinistas llegando a hacerse famoso, ahora sí, figuras como Aleksandr Solzhenitsyn18, cuyas polémicas ideas antisemitas y ultra-reaccionarias están fuera de toda duda. Además, también se incorporaron numerosos testimonios orales de personas represaliadas.

El revisionismo ideológico fue prácticamente un revisionismo anti-marxista, anti-socialista y en general anti-izquierdista, que se basaba en adoptar todas las teorías democráticas occidentales que se vio reflejado en el triunfo de Yeltsin en 1991.

Tras los desastres económicos de la época de Yeltsin se dio un giro hacia cierta nostalgia entorno a la URSS. Con la llegada de Putin y su deriva posterior autoritaria, el revisionismo histórico se basó en una combinación de los años dorados de la URSS y los del Imperio ruso zarista en una versión nacionalista historicista. Como nos advertía un artículo de la publicación progresista Nueva Sociedad de 2014: 

"La creación, en 2009, de una comisión presidencial sobre la «falsificación de la historia en detrimento de los intereses de Rusia»; y sobre todo, sus intervenciones en los manuales escolares de historia. Después de su reelección en 2012, Putin pidió al Ministerio de Educación y Cultura que redactara indicaciones («estándares») para un nuevo manual de la materia. El grupo de trabajo –formado por académicos, historiadores y, sobre todo, políticos– encargado de esta tarea presentó en octubre de 2013 un informe de 80 páginas a partir del cual se redactaría un manual único para la escuela secundaria que debería estar listo para el inicio del ciclo escolar de 2015-2016. El último acontecimiento tratado en ese futuro manual será la reelección de Putin a la Presidencia en 2012".19

Memoria histórica y arqueología del conflicto

En febrero de 2026 el arqueólogo gallego Xurxo Ayan Vila daba una conferencia en la Universidad de Valencia acerca de Los paisajes de la memoria, en concreto la memoria del maquis y la arqueología de la guerrilla en el Estado español. Comentaba Xurxo que las primeras excavaciones de represaliados republicanos o del maquis fueron realizadas por iniciativa privada a cuenta de colectivos memorialisticos. No sería hasta la aprobación en 2007 de la Ley de la memoria histórica que tímidamente comenzaron a concederse ayudas. Para 2014 hubo cierto auge en el tema de la arqueología del conflicto en el país y comenzaron a salir a la luz numerosas investigaciones.

Esto no fue óbice para que muchas excavaciones fueran atacadas con pintadas con insultos por parte de, presumiblemente, miembros de la derecha y la extrema derecha, según contaba el propio arqueólogo. Si os interesa saber más acerca de esto pinchad aquí.

Sobre la memoria partisana el estado español iba con retraso respecto al resto de Europa dadas las circunstancias históricas. Los pioneros en la memoria partisana fueron los yugoslavos donde destacaron sus Spomeniks20, de los cuales muchos fueron destruidos durante la guerra de los Balcanes de los años 90. En Grecia/Macedonia del norte se hizo lo propio con la guerrilla comunista que llegó a ser ejercito durante la guerra civil griega (1946-1949). La Italia de posguerra se construyó sobre el mito de la resistencia partisana y se realizaron multitud de memoriales por todo el país ;memoriales donde se celebra la liberación cada 25 de abril.

Sin embargo, en cada país se construye arqueología de la resistencia según sus propios intereses nacionales. Así, en Irlanda se prioriza la arqueología sobre 1916 y el levantamiento de Pascua en conmemoración de los independentistas irlandeses, en cambio en Finlandia se le da importancia al movimiento Jäger de 1917 que tuvo un papel decisivo en la independencia de Finlandia. En Lituania existen varios lugares de la memoria de la guerrilla que combatió en el sur del país tanto a los alemanes primero21 como luego contra Stalin, siendo desmantelados a mediados de los años 50.

Conclusión inconclusa

Tras la ofensiva ultranacionalista neoliberal mundial desde los años 90, el tema de la recuperación y distorsión de la memoria y la historia por parte del nacionalismo de extrema derecha es uno de los combates por el relato cultural que más candentes están. 

A principios de 2026 gobierna la extrema derecha de Europa en Italia (Meloni), Hungría (Orban) y Eslovaquia (Fico); en otros países como Croacia (DP) o Finlandia (PS) forman parte de la coalición gubernamental, mientras que en Francia (Le Pen), Alemania (AfD), Austria (FPÖ), Bélgica (N-VA)  Países Bajos (PVV), Polonia (Ley y justicia), República checa (ANO), Rumanía (AUR), Bulgaria (Vazrazhdane) o Portugal (Chega) son primera fuerza o fuerza determinante a pesar de los “cordones sanitarios”. En el Estado español VOX podría formar coalición de gobierno con la derecha tradicional del PP, tal y como están haciendo en algunos gobiernos autonómicos donde la cartera de “cultura” está recayendo en los primeros.

Es fácil hacernos una idea de como puede cambiar la interpretación histórica en los próximos años, así que parece que no queda otra que ser resistencia en este marasmo involucionista.

Si escribo esto es porque me preocupa. Si escribo esto es para no olvidarme de las reflexiones que hago tras la lectura de ciertos ensayos. Quizás el ruido no nos deja oír ni reflexionar, tal vez alguien en el futuro pueda ordenar estos pensamientos y dilucidar cómo llegamos hasta aquí.



NOTAS

1 https://www.levante-emv.com/opinion/2026/02/15/holocaust-alfons-cervera-126764787.html

(Consultado 15/02/2026)

2 Orwell, en algún momento del futuro, si es que puedes llegar a leer esto.

3 El pasado en construcción. Revisionismos históricos en la historiografía contemporánea (2015), editado por Carlos Forcadell, Ignacio Peiró y Mercedes Yusta, analiza cómo el cuestionamiento de los consensos históricos europeos tras 1945 se ha convertido en un fenómeno global y político.

4 Recordemos que en Alemania estaba prohibida la apología del nazismo.

5 El Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE) fue un grupo de ideología nacional-socialista creado en Barcelona en 1966 y disuelto en 1993. CEDADE constituyó a la postre una red internacional de difusión de propaganda neonazi.

6 La Ventana de Overton es un modelo teórico que define el rango de ideas, políticas o discursos aceptables para la opinión pública en un momento determinado. Desarrollado por Joseph P. Overton, describe cómo conceptos considerados "impensables" o "radicales" pueden volverse aceptables o normativos a través de la influencia social, cultural y política, o simplemente determinado por los medios de comunicación.

7 Imposible no referirme a L`Afiche rouge del gran Leo ferré para envolvernos en la internacionalidad de la resistance.

8https://newleftreview.org/issues/i220/articles/eric-hobsbawm-history-and-illusion.pdf

(Consultado el 17/02/2026)

9 Giorgio Pisano es conocido por intentar reescribir parte de la historia italiana, particularmente el periodo de la República Social Italiana (RSI), en contraposición a la narrativa antifascista dominante.

10 El Movimiento Social Italiano (en italiano: Movimento Sociale Italiano, abreviado MSI), más tarde denominado Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, fue un partido político italiano de ideología neofascista o post-fascista. Formado en 1946 por seguidores del ex-dictador italiano Benito Mussolini. Sino hubiera existido la Ley Togliatti de 1946 quizás no hubieran existido ellos ni sus herederos del MSR y La Casa Pound actuales.

11 Además de ser ampliamente publicado por el imperio mediático del derechista Berlusconi, prácticamente todas las fuentes que utilizó fueron de escritores y testigos fascistas.

12 TRAVERSO, Enzo. La historia como campo de batalla: Interpretar las violencias del siglo XX. Ed. FCE. Buenos Aires, 2012.

13 Supuesto intelectual experto en sectas que tiene en controversia multitud de títulos de universidades no regladas, un paracaidista en toda regla.

14 Pío Moa fue miembro fundador de los GRAPO, grupo de lucha armada estalinista durante la transición. Durante los 90 dio el giro hacia la ultraderecha.

15 El Comisionado Federal para la Documentación del Servicio de Seguridad del Estado de la antigua República Democrática Alemana (en alemán: Bundesbeauftragten für die Unterlagen des Staatssicherheitsdienstes der ehemaligen Deutschen Demokratischen Republik; BStU) fue la autoridad oficial alemana que se encargaba de la administración e investigación de los archivos y documentos del Ministerio para la Seguridad del Estado(Stasi) de la hoy desaparecida República Democrática Alemana. A veces era denominado simplemente como el Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi . Estos tenían un fin social, no político.

16 https://eng.ipn.gov.pl/ (Consultado el 14/02/2026)

17 https://www.europapress.es/internacional/noticia-tribunal-constitucional-polonia-ilegaliza-partido-comunista-20251203192858.html (Consultado el 18/02/2026)

18 Aleksandr Solzhenitsyn fue un personaje polémico virando del marxismo-leninismo de su juventud al ultranacionalismo. Fue un disidente de la URSS cuya obra “Archipielago gulag” hizo descubrir los campos de trabajos forzados de Stalin. Durante muchos años casi todos los partidos comunistas occidentales lo consideraron agente de la CIA, hasta que admitieron finalmente la existencia de dichos campos.

19 https://nuso.org/articulo/los-problemas-no-resueltos-de-la-memoria-rusa/ (Consultado el 16/0272026)

20 Los Spomeniks (palabra serbocroata para "monumentos") son estructuras abstractas y brutalistas construidas entre los años 60 y 90 en la antigua Yugoslavia para conmemorar la lucha partisana y las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.

21 Algunos guerrilleros bálticos tuvieron alianzas más que polémicas con los nazis.