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viernes, 24 de julio de 2026

LAS OTRAS HISTORIAS DE ESTADOS UNIDOS . Primera parte: los primeros 20 años de resistencia obrera organizada

Introducción  

No hace mucho que se cumplieron 250 años del momento fundacional, el mito de la construcción nacional de los Estados Unidos de América: la declaración de la independencia. Ni que decir tiene que muy a costa de la población indígena y de la esclavitud. En todo caso, es una cuestión que suscita no poco interés en Occidente dada nuestra situación de colonia del Imperio.

Si quisiéramos ahondar en lo primero deberíamos remitirnos a la genial Historia indígena de los EEUU de Roxanne Dunbar-Ortiz y sobre la esclavitud existe abundante bibliografía por parte de los y las afrodescendientes. Existe abundante información al respecto aunque no salga en las grandes narraciones del nacionalismo yankee. La historia de este Imperio occidental tiene rasgos muy complejos que nos pueden ayudar a comprender nuestras propias sociedades ya que durante el siglo XX el resto del mundo, incluso el bloque del Este, se vio invadido de cultura norteamericana hasta nuestros días. Dada la profundidad de lo acontecido y para generar una perspectiva coherente voy a dividir lo expuesto en capítulos.

Sin embargo, en esto que nos ocupa quisiera acotar el tiempo y poner sobre la palestra las primeras décadas del siglo XX y sus resistencias en el joven país, en el nuevo Imperio. Porque ha habido resistencias y ha habido historias subalternas que han sido silenciadas.

Michel-Rolph Trouillot en “Silenciando el pasado”(1995) hablaba de la construcción de narrativas hegemónicas, es decir, de como los historiadores seleccionan que procesos históricos son centrales y cuales no, construyendo un significado histórico. Así, algunos episodios se convierten en símbolos y otros quedan marginados y concretamente Trouillot hacía hincapié en la revolución haitiana de los esclavos que fue silenciada y apartada de las denominadas revoluciones atlánticas (la revolución inglesa de 1688, la americana de 1776 o la francesa de 1789).

Si no somos capaces de ver como la presión popular trajo las reformas keynesianas del New Deal de Franklin Delano Roosevelt estamos invisibilizando una parte importante de la historia. Si de la misma manera no tenemos en cuenta los antecedentes de la resistencia afroamericana contra la esclavitud estaremos convirtiendo a los esclavos en sujetos pasivos que no eran capaces de generar resistencias, les estaremos quitando su “agencia” como sujeto político.

Howard Zinn y una de sus portadas
En “La otra historia de los EEUU” (1980) de Howard Zinn se habla de esto, se explica la historia de los sujetos subalternos que han sido silenciados directamente por intereses políticos de las clases opulentas. 

Para quien no lo sepa, Zinn fue un historiador que formó parte junto a Noam Chomsky de los intelectuales estadounidenses que se opusieron de manera activa a la guerra de Vietnam. Pero para entender esta lucha y su oposición hemos de ver el hilo invisibilizado de la historia que no nos permite ver que este activismo es una tradición muy arraigada en los EEUU, y que tanto Zinn como Chomsky la mamaron en su juventud al calor de las organizaciones obreras de entonces.

Si hay algo claro es que los EUA se construyeron a pesar o como consecuencia de miles de luchas subalternas, algo que Marx llamaría lucha de clases pero que yo no tengo tan claro dadas las miles de estrategias y estratificaciones de las diferentes poblaciones.

El movimiento obrero había sido combativo ya en el siglo XIX como cualquier otro país industrializado de la época: sirvan como ejemplos la gran huelga del ferrocarril de 1877 o la llamada revuelta de Haymarket de 1887 protagonizada por los anarquistas. Los millones de inmigrantes que llegaban a principios del S. XX desde Polonia, Italia, España o los Balcanes traían sus ideas emancipadoras consigo.

Los convulsos principios del s. XX 

Para 1905 se funda el sindicato IWW (Industrial workers of the world), los llamados Wobblies. La IWW no solo era un sindicato multirracial que abogaba por la revolución a partir de huelgas generales y que usaba la acción directa, era un verdadero movimiento social. Si una localidad no les permitía realizar un mitin se presentaban todos en la misma queriendo hablar, apelando a la libertad de expresión, para que les detuviesen colapsando el lugar. 1 Su posicionamiento multiétnico y multigremial será importante cara a aglutinar a todo tipo de clase trabajadora.

Pocos años después se dará con la llegada de la Primera guerra mundial, la Primera gran migración afroamericana que llevará a millones de afrodescendientes del sur a ciudades industriales como Detroit o Chicago en pós de la industria de guerra. Para entonces ya se había creado la Asociación nacional para el progreso de la gente de color (NAACP) que supondrá nuevas formas de organización politico-cultural desde la población afroamericana. Además se dará un movimiento antimilitarista contra la guerra con la American Union agaisnt war en connivencia con los Wobblies y que será un reflejo del debate que mantenían socialistas y sindicalistas europeos contra la guerra ,como el del malogrado Jean Jaurés, en el cual se recurría a la solidaridad internacionalista contra las guerras de la burguesía.

Huelga de la IWW

Para 1912 se dará la huelga de “Pan y rosas” protagonizada por mujeres migrantes del textil en Lawrence, Massachusetts. El lema reclamaba salarios dignos (pan) y una vida digna y bella más allá de la mera supervivencia (rosas). La implicación de la IWW fue fundamental en el desarrollo y éxito de la huelga, extendiendo redes de solidaridad a nivel internacional.


El nacimiento del Folk político y la canción protesta

Llegados a este punto se hace necesario recordar la figura de Joe Hill. Hill era un cantautor afiliado a los Wobblies. Sus canciones provenían del folk mezcladas con panfletos reivindicativos y recorría las huelgas y los sindicatos expandiendo su música y sus ideas. En 1914 fue detenido acusado de asesinato y tuvo un juicio plagado de irregularidades que acabó en su ejecución al año siguiente, pero su legado continuó influenciando a otros músicos comprometidos.

El relevo lo tomaría Woodie Guthrie en los años de la gran depresión tocando el llamado Taking blues, el blues recitado, y viajando de polizón en trenes de carga cantando sobre las injusticias enmedio de la crisis social. Él es el que plasmó en su guitarra acústica el lema “Esta maquina mata fascistas”(This machine kill fascist) que luego sería replicado por multitud de bandas.

El bueno de Woodie Gutrie

En las trincheras de la guerra de España nació “Jarama Valley” en 1937, una adaptación de “Red River Valley”, una balada folk del s. XIX. Gutrie y Pete Seeger junto al grupo Almanac Singers grabaron un disco titulado “Songs of the Lincoln Battalion” en los años 40 y llevaron la canción a los sindicatos y locales obreros estadounidenses.

Debido a una enfermedad degenerativa Woodie Gutrie estuvo en hospitales psiquiátricos desde los años 50 pero en 1961 le visitó un joven de 19 años que amaba sus canciones: era Bob Dylan. Durante los 60 su legado fue reivindicado por su propio hijo Arlo Gutrie, heredero directo del folk político norteamericano. Este legado también fue tenido en cuenta por Joan Baez y tanto ella como Arlo tocaron en el festival de Woodstock conectando la contracultura con el folk obrero de las primeras décadas del siglo XX. De hecho, Joan Baez interpretó en Woodstock “I dreamed I saw Joe Hill last night” (Anoche soñé que veía a Joe Hill) cerrando el circulo en memoria del cantante-sindicalista.

El ocaso de la IWW

Pero volvamos al eje cronológico porque para 1917-1918 se dará una oleada de huelgas masivas en la minería, en el transporte, etc. lo que hará alertarse a las autoridades que pasarán a la ofensiva con leyes como la Espionage Act ya en 1917, contra los pacifistas, y la Sedition Act de 1918 contra todo el movimiento obrero.

Lo que buscaba en realidad fue acabar con los Wobblies: con la primera ley se arrestó a las cúpulas, con la segunda se persiguió a las bases obreras. Sin embargo, Esto no amilanó a los trabajadores que organizaron toda una serie de huelgas masivas en 1919: la huelga general de Seattle, la gran huelga del acero organizada por la Federación estadounidense del Trabajo (AFL), la huelga de mineros del carbón o la de la misma policía de Boston. Cabe recordar que el sindicato AFL se distnguía de los wobblies por ser una organización de trabajadores cualificados blancos conservadores que excluían de su afiliación a mujeres y minorías.

Huelguistas en Seattle, 1919.

Todo esto coincidió con el denominado Primer Pánico rojo (First Red Scare): ante el triunfo de la revolución bolchevique y su presunta extensión a otros países, los poderes fácticos tomaron medidas drásticas. Las redadas Palmer (Palmer raids) de 1919 supusieron arrestos y encarcelamientos masivos de sindicalistas y la deportación de miles de inmigrantes con perfil político, como por ejemplo la anarquista Emma Goldman.

Esto supuso de facto el fin de la IWW. Para más inri, en 1920 se dio el montaje policial contra dos anarquistas italianos, Sacco y Vanzetti, que finalmente y tras una campaña de solidaridad internacional sin precedentes, fueron ejecutados.

A todo conato de revolución le sigue una contrarrevolución. En el verano de 1919 se dieron disturbios raciales en más de 30 ciudades en contra de la población afroamericana, especialmente en Chicago, los Chicago Race riots, en el conocido como verano rojo. En septiembre en Elain (Arkansas) tuvo lugar una verdadera masacre contra la población negra por parte de veteranos de guerra desempleados.

Imagen icónica del Chicago Race riot

La IWW fue desactivada, los grandes grupos comunistas, socialistas y anarquistas represaliados o deportados, las huelgas decayeron...y lo que creció fue el Ku klux Klan que tuvo el auge de su renacimiento en 1921, dándose un giro conservador en la sociedad durante los “locos” años 20.

Sin embargo, bajo el asfalto, en lo subterráneo continuaba la lucha bajo otras formas; fueron los años del llamado Renacimiento de Harlem, una explosión de arte, literatura y música jazz proveniente de la población afroamericana donde destacaron el poeta Langston Hugues o la escritora Zoale Neale Hurston, mientras que en la música jazz fueron los años de Duke Ellington. Paradójicamente los disturbios raciales del verano rojo catapultaron el pensamiento político negro, un primer orgullo negro antes de la explosión de los 60.

Por otro lado, la sensación de derrota dejó un poso de nihilismo que contagió a la llamada Generación perdida, es decir Hemingway, T.S. Elliot o Scott Fitzgerald, que escaparon a la vieja Europa en busca de creatividad, huyendo de la decadente sociedad fordista norteamericana.

Winold Reiss, Langston Hughes (ca. 1925).

En todo caso, las dos primeras décadas supusieron resistencia y cambios que continuarían en las décadas siguientes. Luchas que se daban como consecuencia de la sociedad industrial de principios del s. XX. con las mismas contradicciones y estrategias que se daban en el resto del mundo occidental. Pero la sombra de la gran crisis financiera acechaba bajo los adoquines de Wall Street y los siguientes años supondrían un nuevo giro en la historia de la guerra social.





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1BOSCH, Aurora. Historia de los Estados Unidos (1776-1945).Ed. Critica. Barcelona, 2019.

miércoles, 25 de marzo de 2026

YUGOSLAVIJA

No soy capaz por mucho que lo intento de encontrarle significado a las guerras yugoslavas. No puedo entender que produjo aquellas masacres y limpiezas étnicas con fosas de más de 8000 personas en Srebenica, por poner un ejemplo.

La Yugoslavia socialista se caracterizó por ofrecer una margen de libertades mucho más amplio que el resto de los países del bloque comunista. Y tuvo sus disidencias en un primer momento aceptadas y luego condenadas, como el interesante grupo PRAXIS que editaba una revista del mismo nombre y que con su marxismo crítico humanista influido por la Nueva izquierda labró lo que serían sus propias protestas de mayo del 68 con ocupaciones de facultades en Zagreb o Belgrado.

Estos profesores y sus alumnos serían los que liderarían la oposición al ultranacionalismo del serbio Milosevic y el croata Tudman en los 90. Porque hubo oposición.

En los años 80 Yugoslavia vivió una explosión cultural y creativa mientras se desintegraba el estado. El punk y la nueva ola estallaron como nunca entre los jóvenes. El punk en Yugoslavia fue una cosa masiva. Bandas como los croatas Paraf o los serbios Panktri llenaban salas, la gente tenía ganas de romper con todo y de liberarse pero no sabían lo que se les venía encima. Se trataba de un movimiento musical contestatario que combinaba crítica social y política autóctona y a las autoridades comunistas no les importaba demasiado mientras se entraba en una crisis económica sin precedentes.

Fueron mayoritariamente los serbios los que empezaron a romper el juego según se desprende del libro La desintegración de Yugoslavia de Carlos Taibo. Los tonos agresivos, el nacionalismo militarista y la diferenciación étnica fueron una trampa finalmente para todos los pueblos de Yugoslavia, sobretodo para los bosnios.

Hubo resistencias, claro, como cuando los punks eslovenos junto a multitud de colectivos antimilitaristas ocuparon el cuartel abandonado por el todavía ejercito yugoslavo en Liubiana a principios de los 90. Se llamó Metelkova y es todavía un barrio okupado con multitud de actividades.

Pero en otros lugares como Belgrado o Zagreb el discurso ultra-nacionalista empezó a permear en mucha gente. Y ahí comenzó la debacle...¿Cuantos punks se unieron al ejercito? ¿Cuanta gente que bailaba pogo al son de Idoli, Pekinska patka o Elektricni Orgazam empuñaron las armas y mataron a otros como ellos?


Lo peor es que parece que no se ha aprendido nada.

Hace poco estuve en el museo de historia de Belgrado y es un conjunto de mitos medievales nacionalistas donde ha desaparecido por completo la época de Tito. Todo lo contrario que el Museo de historia de Sarajevo donde la cuestión del asedio era central. Sarajevo vivió asediada 4 años por serbios y croatas, con los tristemente famosos francotiradores en la Avenida del Mariscal Tito y con el fantasma de la limpieza étnica en sus alrededores.

No soy capaz por mucho que lo intento de encontrar un porqué a esta locura, a que de repente se maten entre jóvenes que antes bailaban juntos. Precisamente cuando las diferencias culturales solo eran una anécdota en la multi-cultural Yugoslavia socialista.

miércoles, 18 de febrero de 2026

LOS COMBATES POR LA HISTORIA Y EL REVISIONISMO HISTÓRICO

Una y otra vez nos vemos abocados y abocadas a tener que luchar por la interpretación de la historia. Su uso político por parte de intereses políticos así nos lo demuestra.

Decía en un artículo reciente el poeta y escritor valenciano Alfons Cervera que "Siempre seguirá existiendo lo que recordamos. Es verdad que a la hora del recuerdo echamos mano de lo que sea, a veces también de lo que nos inventamos. Así funciona la memoria. Un viaje hacia lo desconocido, porque en la memoria confluyen lo que fue real y lo que nos imaginamos. Otra cosa bien distinta es que lo que nos inventamos sea mentira."1

Pero esto no es una cuestión de recuerdos melancólicos que construyen una memoria colectiva, sino que es una batalla por el relato político, el uso del pasado para reinventar el presente según a quién convenga. 

Y me resistía a citar a Orwell porque ha sido muy manido y manipulado por unos y otros pero tengo que desirrigarlo cual manguera obtusa, porque decía lo que decía para que no dijéramos lo que de todas maneras tenemos que decir: “Quien controla el pasado, controla el presente y controla el futuro”2.

Llegados a este punto del presente pluscuamperfecto o del futuro imperfecto, según se mire-según convenga- hemos de entrar en materia, al objeto de esta instancia, de este desescalabro, si es que todavía existe alguien que lea más allá de 280 caracteres, si es que se llega a eso al menos.

En 2015 se celebraba en París un congreso sobre revisionismo e historiografía, que dio lugar más tarde a un libro de título “El pasado en construcción. Revisionismos históricos en la historiografía contemporánea”3 donde diversos historiadores a nivel europeo occidental explicaban las batallas sobre el revisionismo que nos viene dado desde que no ganaron los nazis.

Precisamente el caso empezó a darse a cuenta de cómo contar la historia tras la debacle nacional-socialista alemana. Ya en 1949-50 Peter Kleist escribía un opúsculo llamado “También tú participaste” donde minimiza los crímenes nazis y nos ofrece el Mito de la Werhmacht inocente, según la cual el cuerpo de los regulares alemanes era una institución apolítica que nunca supo de las atrocidades nazis y prácticamente fue engañada por éstos. Es más, pretende poner en valor los éxitos militares del ejercito clásico alemán, en detrimento de esos nazis “recién llegados”, interpelando a la masa de derrotados, todavía jóvenes, militares alemanes que aún existían-como podían-en la Alemania de posguerra.

En los 60,  Hoggan desde EEUU vino a reforzar estas tesis con su obra “La guerra forzada”, donde apelaba a la autodefensa alemana ante el peligro estalinista, y que por cierto está lleno de notas al pie falsas. Esto va a derivar en la teoría negacionista del holocausto. Primero se presentan como victimas para luego directamente negar la hecatombe.

La cuestión germana

En Alemania esto estaba prohibido por lo que fue desde otras latitudes donde se teorizó y difundió toda esta pegajosa diatriba. En los 70, llegó la llamada “Ola hitleriana” donde diversos autores-siempre hombres- se dedicaron a difundir esta cuestión. Entre ellos, el más conocido quizás sea David Irving, un conocido neonazi británico que casi hace un best-seller en 1977 con “Hitler's war”, donde obviamente defiende las tesis de que el holocausto fue una invención judía. Para los años 90 existió toda una red internacional nazi que difundía estos libros por muchos países.4

Grupúsculos como IHR en EEUU o el National Front en UK vendían libros por correo como si no hubiera mañana, y sobretodo CEDADE5 que enviaba paquetes de libros a nivel mundial desde la Librería Europa en Barcelona.

Esto llevó a una zona gris donde se podía volver a hablar de cuestiones que se habían enterrado tras la II guerra mundial, una Ventana de Overton6 que quizás no debería haberse abierto. Así que en los 80 en Alemania se dio un debate llamado Historikerstreit, o El debate de los historiadores que enfrentó a Erst Nolte con Habermas. Ernst Nolte estaba defendiendo la idea de que la guerra en Alemania se produjo debido a una cuestión autodefensiva, puesto que estaban viendo como la URSS se volvía cada vez más autoritaria y expansionista, mientras que Jürgen Habermas replicó que además de que esta tesis no tenía consistencia ni rigor histórico, nada podía justificar el belicismo exterminador del III Reich. Esto se plasmó en el periódico Die Zeit durante 1985, resultando “vencedor” Habermas.

Ojalá se pudieran dar debates intelectuales a este nivel en el siglo XXI, en un medio como el diario escrito que lucha por sobrevivir en medio del ruido de los vómitos de la maquinaria tecnológica.

Si nos vamos más al sur también ves a los muertos cantar

La construcción de la IV república francesa se basaba entre otras cosas en el mito de la resistencia francesa que como se ha dicho ni fue tan resistente ni fue tan francesa7. En 1972 un historiador estadounidense sacaba a la luz “La Francia de Vichy” y dio lugar a intensos debates en lo que se llamó en círculos intelectuales la “Revolución paxtoniana”, es decir que hubo mucha implicación francesa en los convoyes de la muerte hacia los campos de exterminio.

 Para cuando Rousso publicó “El síndrome de Vichy” en 1987 significó todo un revulsivo a esta concepción y a más de uno se le revolvió el estomago. La hegemonía en las mentalidades deliberadamente exagerada de la resistencia quedaba eclipsada por el hecho colaboracionista.

Sin embargo, más tarde y en pleno giro neoliberal, un historiador como Furet que había pertenecido a la Escuela de los Annales y que incluso había sido marxista publicó “El pasado de una ilusión: ensayo de la idea comunista en el s. XX” en 1995 donde igualaba los totalitarismos de izquierda y derecha para encumbrar el neoliberalismo como la solución. Por supuesto fue replicado por un marxista de la vieja escuela como el británico Eric Hobsbawm8.

Pero algo parecido estaba pasando en Italia, esa Italia que había sido “liberada” en la Segunda guerra mundial por los partisanos en el imaginario colectivo nacional, una vez más. No obstante, Italia no tuvo ningún juicio de Nuremberg; mediante la Ley Togliatti realizada precisamente por un comunista en 1946, se hizo borrón y cuenta nueva. 


Para los años 60 vino el Revisionismo Pisano9, vinculado al MSI10 , que empezó a difundir el mismo victimismo de los fascistas en contraposición a la lectura histórica antifascista en la que se había construido la nueva nación italiana tras la derrota fascista.

Pero una vez más, un antiguo periodista de izquierdas que había escrito precisamente sobre la resistencia partisana, Giampaolo Pansa, dio un giro hacia el revisionismo de la extrema derecha con el nuevo siglo. “La sangre de los vencidos” de 2003 era una obra donde los fascistas aparecían como victimas tras el triunfo aliado, y tras su publicación y las críticas recibidas11 escribió “ La gran mentira. La izquierda italiana y la sangre de los vencidos” en 2006 donde reafirmaba sus posiciones ultraderechistas y criticaba a toda la izquierda italiana”. Esta controversia se llamó “El caso Pansa” pero no tuvo la misma repercusión que la Historikrestreit. El historiador Enzo Traverso denuncia este maniqueísmo que iguala fascismo y comunismo admitiendo que se pueden comparar sin equipararlos puesto que de lo contrario caeríamos en la simplificación histórica, la cual sirve para justificar ideologías.12 

En España a finales de los 90 estaba pasando más de lo mismo, periodistas neofranquistas como Cesar Vidal13 o Pío Moa14, vociferaban em medios ultraderechistas contra la izquierda a la vez que escribían opúsculos donde igualaban la violencia de la izquierda y la derecha en la guerra civil, toda vez que justificaban el golpe de estado de Franco como única salida al conflicto.

Pero lo que era más preocupante era la interpretación que hacían historiadores conservadores españoles como Álvarez Tardío o Fernando del Rey a principios del s. XXI, que estaban prácticamente en la misma línea que los anteriores.

Si los primeros eran el ruido y la rabia los segundos eran el intento de rigor histórico combinado con los calzoncillos acartonados.

Estos fueron la Ventana de Overton para otros autores que han venido pegando fuerte en los últimos tiempos al calor de propaganda mediática rebautizada como cultura, reivindicando una figura tan secundaria como el filósofo Gustavo Bueno. Con esto no quiero decir que no sea interesante el trabajo de éste último sino que escudándose en él han justificado su historicismo neofranquista autores como Pedro Insúa o Roca Barea, que gustan de ensalzar un imperio esclavista como el de la monarquía hispánica como si hubiera sido una ONG como Cáritas.

El revisionismo en el espacio postsoviético

Tras la caída del muro en Alemania se prestaron a reescribir su historia de manera urgente, pues había que reconstruir una identidad nacional dividida durante gran parte del s. XX. No lo hicieron mal del todo, y enseguida crearon el BStU15 desde el nuevo estado a partir de los archivos de la extinta RDA y cuyo objetivo no era otro que la acción democratizadora.

Sin embargo, en otros países no funcionó de la misma manera. Para empezar, en los países comunistas del bloque del este, la historia se convirtió, salvo algunas excepciones, en un tipo de historicismo nacionalista oficial, una especie de historia oficial marxista-leninista con retazos nacionalistas y en muchos casos vinculados a la historia del país hegemónico, Rusia-URSS.

En Polonia, tras la caída del muro, se crearon los Institutos de Memoria nacional, cuyo objetivo era procesar los archivos de la policía secreta comunista y lo de la Segunda guerra mundial, según ellos mismos “para perseguir crímenes contra la nación y la humanidad y preservar la tradición patriótica16”. Sin embargo, a diferencia del BstU ha llegado a comportar fines políticos. Desde 2005 el partido conservador de derechas Ley y Justicia ha usado el archivo con fines políticos llegando a ser la mayoría de investigaciones del archivo usados con fines anti-izquierdistas, llegando a ilegalizarse el partido comunista recientemente (2025)17. Estos Institutos de la memoria se han extendido a Hungría, República checa y los Estados bálticos, sin saber en estos momentos como derivará la cuestión.

En el epicentro del espacio postsoviético, tenemos a la Rusia de Putin, en la cual tras la caída de la URSS encontramos a un estado muy debilitado. Todos los partidos y asociaciones que surgieron después trataron de hacer su propio revisionismo histórico toda vez que se intentaba hacer revisionismo ideológico. El revisionismo histórico consistió en sacar a la luz documentos que habían sido censurados en la Unión soviética como por ejemplo las represiones estalinistas llegando a hacerse famoso, ahora sí, figuras como Aleksandr Solzhenitsyn18, cuyas polémicas ideas antisemitas y ultra-reaccionarias están fuera de toda duda. Además, también se incorporaron numerosos testimonios orales de personas represaliadas.

El revisionismo ideológico fue prácticamente un revisionismo anti-marxista, anti-socialista y en general anti-izquierdista, que se basaba en adoptar todas las teorías democráticas occidentales que se vio reflejado en el triunfo de Yeltsin en 1991.

Tras los desastres económicos de la época de Yeltsin se dio un giro hacia cierta nostalgia entorno a la URSS. Con la llegada de Putin y su deriva posterior autoritaria, el revisionismo histórico se basó en una combinación de los años dorados de la URSS y los del Imperio ruso zarista en una versión nacionalista historicista. Como nos advertía un artículo de la publicación progresista Nueva Sociedad de 2014: 

"La creación, en 2009, de una comisión presidencial sobre la «falsificación de la historia en detrimento de los intereses de Rusia»; y sobre todo, sus intervenciones en los manuales escolares de historia. Después de su reelección en 2012, Putin pidió al Ministerio de Educación y Cultura que redactara indicaciones («estándares») para un nuevo manual de la materia. El grupo de trabajo –formado por académicos, historiadores y, sobre todo, políticos– encargado de esta tarea presentó en octubre de 2013 un informe de 80 páginas a partir del cual se redactaría un manual único para la escuela secundaria que debería estar listo para el inicio del ciclo escolar de 2015-2016. El último acontecimiento tratado en ese futuro manual será la reelección de Putin a la Presidencia en 2012".19

Memoria histórica y arqueología del conflicto

En febrero de 2026 el arqueólogo gallego Xurxo Ayan Vila daba una conferencia en la Universidad de Valencia acerca de Los paisajes de la memoria, en concreto la memoria del maquis y la arqueología de la guerrilla en el Estado español. Comentaba Xurxo que las primeras excavaciones de represaliados republicanos o del maquis fueron realizadas por iniciativa privada a cuenta de colectivos memorialisticos. No sería hasta la aprobación en 2007 de la Ley de la memoria histórica que tímidamente comenzaron a concederse ayudas. Para 2014 hubo cierto auge en el tema de la arqueología del conflicto en el país y comenzaron a salir a la luz numerosas investigaciones.

Esto no fue óbice para que muchas excavaciones fueran atacadas con pintadas con insultos por parte de, presumiblemente, miembros de la derecha y la extrema derecha, según contaba el propio arqueólogo. Si os interesa saber más acerca de esto pinchad aquí.

Sobre la memoria partisana el estado español iba con retraso respecto al resto de Europa dadas las circunstancias históricas. Los pioneros en la memoria partisana fueron los yugoslavos donde destacaron sus Spomeniks20, de los cuales muchos fueron destruidos durante la guerra de los Balcanes de los años 90. En Grecia/Macedonia del norte se hizo lo propio con la guerrilla comunista que llegó a ser ejercito durante la guerra civil griega (1946-1949). La Italia de posguerra se construyó sobre el mito de la resistencia partisana y se realizaron multitud de memoriales por todo el país ;memoriales donde se celebra la liberación cada 25 de abril.

Sin embargo, en cada país se construye arqueología de la resistencia según sus propios intereses nacionales. Así, en Irlanda se prioriza la arqueología sobre 1916 y el levantamiento de Pascua en conmemoración de los independentistas irlandeses, en cambio en Finlandia se le da importancia al movimiento Jäger de 1917 que tuvo un papel decisivo en la independencia de Finlandia. En Lituania existen varios lugares de la memoria de la guerrilla que combatió en el sur del país tanto a los alemanes primero21 como luego contra Stalin, siendo desmantelados a mediados de los años 50.

Conclusión inconclusa

Tras la ofensiva ultranacionalista neoliberal mundial desde los años 90, el tema de la recuperación y distorsión de la memoria y la historia por parte del nacionalismo de extrema derecha es uno de los combates por el relato cultural que más candentes están. 

A principios de 2026 gobierna la extrema derecha de Europa en Italia (Meloni), Hungría (Orban) y Eslovaquia (Fico); en otros países como Croacia (DP) o Finlandia (PS) forman parte de la coalición gubernamental, mientras que en Francia (Le Pen), Alemania (AfD), Austria (FPÖ), Bélgica (N-VA)  Países Bajos (PVV), Polonia (Ley y justicia), República checa (ANO), Rumanía (AUR), Bulgaria (Vazrazhdane) o Portugal (Chega) son primera fuerza o fuerza determinante a pesar de los “cordones sanitarios”. En el Estado español VOX podría formar coalición de gobierno con la derecha tradicional del PP, tal y como están haciendo en algunos gobiernos autonómicos donde la cartera de “cultura” está recayendo en los primeros.

Es fácil hacernos una idea de como puede cambiar la interpretación histórica en los próximos años, así que parece que no queda otra que ser resistencia en este marasmo involucionista.

Si escribo esto es porque me preocupa. Si escribo esto es para no olvidarme de las reflexiones que hago tras la lectura de ciertos ensayos. Quizás el ruido no nos deja oír ni reflexionar, tal vez alguien en el futuro pueda ordenar estos pensamientos y dilucidar cómo llegamos hasta aquí.



NOTAS

1 https://www.levante-emv.com/opinion/2026/02/15/holocaust-alfons-cervera-126764787.html

(Consultado 15/02/2026)

2 Orwell, en algún momento del futuro, si es que puedes llegar a leer esto.

3 El pasado en construcción. Revisionismos históricos en la historiografía contemporánea (2015), editado por Carlos Forcadell, Ignacio Peiró y Mercedes Yusta, analiza cómo el cuestionamiento de los consensos históricos europeos tras 1945 se ha convertido en un fenómeno global y político.

4 Recordemos que en Alemania estaba prohibida la apología del nazismo.

5 El Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE) fue un grupo de ideología nacional-socialista creado en Barcelona en 1966 y disuelto en 1993. CEDADE constituyó a la postre una red internacional de difusión de propaganda neonazi.

6 La Ventana de Overton es un modelo teórico que define el rango de ideas, políticas o discursos aceptables para la opinión pública en un momento determinado. Desarrollado por Joseph P. Overton, describe cómo conceptos considerados "impensables" o "radicales" pueden volverse aceptables o normativos a través de la influencia social, cultural y política, o simplemente determinado por los medios de comunicación.

7 Imposible no referirme a L`Afiche rouge del gran Leo ferré para envolvernos en la internacionalidad de la resistance.

8https://newleftreview.org/issues/i220/articles/eric-hobsbawm-history-and-illusion.pdf

(Consultado el 17/02/2026)

9 Giorgio Pisano es conocido por intentar reescribir parte de la historia italiana, particularmente el periodo de la República Social Italiana (RSI), en contraposición a la narrativa antifascista dominante.

10 El Movimiento Social Italiano (en italiano: Movimento Sociale Italiano, abreviado MSI), más tarde denominado Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, fue un partido político italiano de ideología neofascista o post-fascista. Formado en 1946 por seguidores del ex-dictador italiano Benito Mussolini. Sino hubiera existido la Ley Togliatti de 1946 quizás no hubieran existido ellos ni sus herederos del MSR y La Casa Pound actuales.

11 Además de ser ampliamente publicado por el imperio mediático del derechista Berlusconi, prácticamente todas las fuentes que utilizó fueron de escritores y testigos fascistas.

12 TRAVERSO, Enzo. La historia como campo de batalla: Interpretar las violencias del siglo XX. Ed. FCE. Buenos Aires, 2012.

13 Supuesto intelectual experto en sectas que tiene en controversia multitud de títulos de universidades no regladas, un paracaidista en toda regla.

14 Pío Moa fue miembro fundador de los GRAPO, grupo de lucha armada estalinista durante la transición. Durante los 90 dio el giro hacia la ultraderecha.

15 El Comisionado Federal para la Documentación del Servicio de Seguridad del Estado de la antigua República Democrática Alemana (en alemán: Bundesbeauftragten für die Unterlagen des Staatssicherheitsdienstes der ehemaligen Deutschen Demokratischen Republik; BStU) fue la autoridad oficial alemana que se encargaba de la administración e investigación de los archivos y documentos del Ministerio para la Seguridad del Estado(Stasi) de la hoy desaparecida República Democrática Alemana. A veces era denominado simplemente como el Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi . Estos tenían un fin social, no político.

16 https://eng.ipn.gov.pl/ (Consultado el 14/02/2026)

17 https://www.europapress.es/internacional/noticia-tribunal-constitucional-polonia-ilegaliza-partido-comunista-20251203192858.html (Consultado el 18/02/2026)

18 Aleksandr Solzhenitsyn fue un personaje polémico virando del marxismo-leninismo de su juventud al ultranacionalismo. Fue un disidente de la URSS cuya obra “Archipielago gulag” hizo descubrir los campos de trabajos forzados de Stalin. Durante muchos años casi todos los partidos comunistas occidentales lo consideraron agente de la CIA, hasta que admitieron finalmente la existencia de dichos campos.

19 https://nuso.org/articulo/los-problemas-no-resueltos-de-la-memoria-rusa/ (Consultado el 16/0272026)

20 Los Spomeniks (palabra serbocroata para "monumentos") son estructuras abstractas y brutalistas construidas entre los años 60 y 90 en la antigua Yugoslavia para conmemorar la lucha partisana y las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.

21 Algunos guerrilleros bálticos tuvieron alianzas más que polémicas con los nazis.

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

CONTRA EL IMPERIO. Leyenda negra y ofensiva ultranacionalista.

En los últimos tiempos ha habido una vez más, cierto revisionismo en el Estado español sobre el tema del Imperio de la monarquía hispánica, donde se ensalzaba la "misión" imperial y sus devenires en época moderna. La mayoría de sus autores NO eran historiadores.


En 2016 hubo una controversia, digamos, histórica, en torno a la llamada leyenda negra. Por un lado, María Elvira Roca Barea, doctora en Literatura Medieval, publicaba su superventas Imperiofobia. En él argumenta que muchos tópicos sobre la supuesta crueldad, atraso o intolerancia española son exageraciones o manipulaciones propagandísticas que han perdurado hasta nuestros días.

Por otro lado, el catedrático de Filosofía José Luis Villacañas, en su libro Imperiofilia, sostiene que la idealización del Imperio español funciona como un relato político identitario que evita un análisis histórico riguroso. Según Villacañas, ese discurso sirve para justificar posiciones nacionalistas y populistas, simplificando el pasado y ocultando conflictos, fracasos y responsabilidades históricas. De paso, le metía un repaso antológico a Roca Barea.

No pasó mucho tiempo hasta que la derecha y la extrema derecha cerraron filas en torno a ésta. Fundadores del grupo DENAES, vinculado a VOX, como el profesor de Filosofía Pedro Insua, salieron en su defensa. Multitud de pódcasts de extrema derecha difundieron las tesis de Barea y llegaron a RTVE varios documentales donde Roca Barea aparecía como experta en el tema. Por supuesto, lo siguiente fue vilipendiar a Villacañas.

Esto no es nuevo. Al cronista de la época Bartolomé de las Casas ya lo “engulleron” en su día y lo siguen haciendo, y a Eduardo Galeano con Las venas abiertas de América Latina le ocurrió algo parecido. Parece que cuestionar el Imperio hispánico es casi un sacrilegio, al menos en el Estado español. Y claro, no es casualidad: forma parte del relato que construye el nacionalismo español desde el siglo XIX, y sobre todo durante el franquismo.

Más recientemente, en 2022, el catedrático de Historia Moderna de la UAB, Antonio Espino, publicó La invasión de América. En este libro analiza la conquista desde una perspectiva crítica, subrayando su carácter violento y militar, así como el enorme coste humano para las poblaciones indígenas. Espino desmonta las visiones idealizadas del proceso y muestra la conquista como lo que fue: una guerra de dominación.

Se suele argumentar que no hubo genocidio. Sin embargo, en algunas zonas de Sudamérica desapareció entre el 80 y el 90 % de la población. Y no fue solo por las enfermedades traídas por los europeos, sino también por políticas de explotación brutal como las mitas, la minería o la encomienda. Algunos autores hablan de genocidio indirecto o incluso de holocausto poblacional. Pero hay algo que muchas veces se pasa por alto: prácticamente desaparecieron todas las religiones que no fueran la católica. Se destruyeron muchísimas culturas y lenguas, por lo que no es exagerado hablar de genocidio cultural. Se dice que “hicieron diccionarios indígenas”… vamos a ver: destruyeron miles de lenguas. Punto.

Otra cuestión recurrente es si hubo o no colonización. Vamos a aclararlo: el colonialismo se define como un sistema basado en la explotación económica de una metrópoli sobre una colonia. La extracción de plata y oro hacia la península fue un sistema claramente extractivo, lo llamen virreinatos o como quieran llamarlo.

Además, el sistema de castas, derivado de las leyes de pureza de sangre, generó racismo y supremacismo durante siglos.

"En España la conquista de América se ve como un hito histórico, pero en realidad fue una brutal y sangrienta invasión que debería generar vergüenza" (Antonio Espino)

Hablemos ahora de los “héroes”, los conquistadores. Lo primero que hizo Colón fue crear una empresa esclavista. Ahí están los aperreamientos de Núñez de Balboa, las manos cortadas, la quema de caciques adversarios por parte de Pizarro o las masacres de Cortés, como la de Cholula, con entre 2.000 y 6.000 ejecutados. De esto ni Roca Barea ni Insua hablan, pese a que hay numerosas fuentes: interpretes como interpretes, siempre aparecen muerte y destrucción. Un ejemplo claro es la enorme cantidad de violaciones a mujeres que narra el cronista Díaz del Castillo. Por tanto, fue una guerra de invasión, como las que han llevado a cabo todos los imperios. El hispánico no fue distinto, ni mucho menos mejor.

¿Y las Leyes Nuevas que supuestamente protegían al indígena? No funcionaron. Llegó un punto en el que se prohibía esclavizar indígenas salvo que se rebelaran. Hecha la ley, hecha la trampa. Los soldados necesitaban botín, y ese botín eran los esclavos, como ocurrió en la guerra de Chile. Ya te digo yo quienes son rebeldes.

El catedrático de Historia Contemporánea Antonio Piqueras ha estudiado en profundidad la esclavitud y señala que esta se convirtió en un mecanismo económico fundamental del Imperio hispánico. Es decir, fue una pieza clave del sistema colonial. Se estima que entre 1,5 y 1,7 millones de africanos fueron esclavizados por el Imperio hispánico entre 1500 y 1700, la época de los Austrias.

 A esto hay que sumar los cerca de 100.000 esclavos que hubo en la península en el mismo periodo, sin contar el 15 % que moría durante el trayecto. Por ejemplo, entre 1651 y 1675 se transportaron medio millón de esclavos: el 15 % son más de 70.000 personas. Sí, el Imperio portugués superó al hispánico en cifras, pero el inglés no, porque empezó más tarde con el negocio esclavista. ¡Oh, Dios mío, España no fue tan sanguinaria!


Respecto a la Inquisición, se dice a menudo que otras inquisiciones fueron peores que la española. Pero el mito de la Inquisición española no surge de la nada, sino de prácticas reales. Estamos hablando de un aparato represivo. Compararla con otras inquisiciones no la exime de responsabilidad. Fue uno de los sistemas represivos más duraderos —unos 350 años— y creó un clima de terror que tuvo efectos profundos y duraderos en la política española hasta tiempos muy recientes. Que uno de los argumentos sea que la inquisición era mejor en sus torturas me parece una broma de mal gusto.



                                                      CONCLUSIONES

  1. Los ultranacionalistas españoles sustituyen el argumento histórico por la identidad nacional. No defienden la historia, sino un relato emocional.

  2. Sustituyen la investigación por la comparación interesada, que usan como coartada moral y no como análisis riguroso. Descontextualizan las fuentes y convierten la historia en propaganda. Qu es lo que hace Roca Barea.

  3. Se habla de un Imperio “garantista”, pero ni las leyes coloniales eran justicia ni el derecho imperial eran derechos humanos. Fue un instrumento de dominación, no una garantía.

  4. Las tesis que ensalzan al Imperio no buscan un debate académico, sino ganar una guerra cultural.

  5. Niegan el impacto colonial a largo plazo, como la desigualdad estructural que aún persiste en América Latina (Fontana, Por el bien del Imperio).

Para terminar, hay algo que me llama especialmente la atención: se llega a sugerir que los derechos humanos empiezan a esbozarse en las Leyes Nuevas, dentro de un Imperio esclavista. La contradicción es evidente.

Y acabo con una pregunta: ¿cuántos de vosotros habéis hecho vuestro árbol genealógico?
(Levanten o no la mano).

Yo lo hice. Desde 1699 hasta la conquista de Jaime I, mi familia estuvo en Penáguila, Alicante, siendo labradores. No hicimos otra cosa. Era la gente común.

Entonces, de verdad, ¿tenéis que defender el Imperio?

¿Vuestros antepasados fueron emperadores?

¿Alguien les dio parte del botín de América a vuestros antepasados?
¿Para qué defender el Imperio?








viernes, 7 de marzo de 2025

VIOLENCIA, MÚSICA Y POLÍTICA EN EL ROMANTICISMO (1800-1871)

"El naufragio" de Turner (1805)

El movimiento romanticista estuvo integrado por una serie de individualidades heterogéneas. Denunciaban la incipiente sociedad industrial desde una perspectiva intima, es la estética del derrumbe burgués.[1]

Son los precursores de todo lo que vendría después.

Fueron promiscuos, suicidas, ludópatas, alcohólicos…estaban del lado trágico de la vida.

Lo de los/as románticos/as es una exclusión voluntaria, ya que su procedencia social fue en su mayoría burguesa. Esto siempre se les ha reprochado desde la izquierda, haciéndonos creer que eran personajes pusilánimes, tristes y aburridos. Es lo mismo que se pensaría mucho más tarde de gente como Ian Curtis de Joy Division, de los siniestros y after-punks y luego, de los góticos.

En su tiempo fueron clasificados de degenerados, de decadentes, de locos o de atormentados…y sin embargo fue un potente movimiento juvenil que no dudaba en utilizar la violencia , en conspirar o en provocar a una conservadora sociedad, pero…

¿Quiénes eran los y las romanticistas y que querían?¿Qué es lo que preconizaban?¿Por qué sus actitudes se vieron replicadas hasta nuestros días?

Estas cuestiones y otras son las que abordaremos en el presente artículo.

                                                        Antecedentes: bajando entre la niebla

La revolución francesa es un fantasma que recorrerá las venas de los románticos.

Hubo antecedentes, por supuesto, antes de que eclosionara el movimiento.

Más Turner

En 1784 se estrena en Francia “Las bodas de Figaro” de Beaumarchais. La trama denuncia los privilegios de la nobleza, y en la obra los sirvientes se rebelan contra sus amos. Fue un verdadero escándalo y un signo primigenio inequívoco de la revolución francesa. Su autor, Beaumarchais, será encarcelado por ello.

En Viena, Mozart, provocador artista pre-romantico, compone en secreto una nueva versión  que aunque con menos contenido social, fue un gran éxito.

Y es que hubo espíritus adelantados al romanticismo, también hubo violencias y escándalos, revolución francesa aparte. Uno de estos espíritus fue William Blake (1757-1827), fue un verdadero pre-romántico . Rechazaba toda forma de autoridad impuesta, para Blake, el cambio humano debía venir de la abolición de los sistemas opresivos: Iglesia, Estado oligárquico e Imperialismo.

En 1793, en plena época guillotinesca la obra “L‘ami des lois  es prohibida a cañonazos o en 1809, donde durante el estreno de “Cristobal Colón” los granaderos franceses tuvieron que cargar en la sala y llevarse a 300 detenidos.

Pero si hablamos de antecedentes tendríamos que hablar de los alemanes de “Sturm und Drang” (Tempestad y empuje).

A fines del s. XVIII con Goethe, Bach o el mismo Mozart, ya se preconiza la subjetividad individual y se aboga por la libertad de expresión.

A principios del S. XIX ya hay personajes que vienen de la etapa anterior pero que tienen impregnado el perfume romanticista: estoy hablando de Beethoven, Goya o Goethe.

Quisiera aclarar que en el presente texto, y a modo de inciso, voy a centrarme en los romanticismos europeos centrales occidentales; es cierto que se dieron en el sur de Europa, o en el este con la explosión rusa[2], incluso en EEUU podemos encontrar su rastro en los trascendentalistas de Thoreau. Pero me llama la atención sobretodo el francés, por el hecho de que en ese momento, París, es el epicentro de las revoluciones.

El caso británico es paradigmático, pues es más estético: su imagen para mi, es definitoria, me sublima.

En la cuestión alemana aunque hubo romanticismo revolucionarios pronto abogará por el nacionalismo y el conservadurismo como reacción a la revolución jacobina. Sin embargo, hacia la mitad de la década (1840-1850), habrá un grupo de poetas románticos alemanes como Herwegh, Weerth, Freiligrath y en especial Heine, íntimo de Marx.

Recordemos que Alemania se forma como nación en 1871 con Bismarck, mientras que Francia o Inglaterra hace tiempo que eran naciones unificadas. Para 1824 suena rabiosamente la 9ª sinfonía de Beethoven instaurando la pasión romanticista por toda Europa.

                                                             La noche de los monstruos

William Godwin (1756-1836) fue un escritor británico de la ilustración, precursor del anarquismo, que estuvo casado con la escritora y filosofa feminista Mary Wollstonecraft (1759-1797), la cual haría una vindicación de los derechos de la mujer ya en 1792. Este matrimonio tuvo una hija que no es otra que Mary Shelley, la escritora romanticista.

En el verano de 1816 se juntan en la Villa Diodati (Ginebra), exponentes emergentes del romanticismo inglés como Lord Byron, Polidori, Percy Shelley, Mary Shelley y Clara Clairmont, todos muy muy jóvenes.

"Cementerio" de Friedrich (1834)

Una noche deciden conjugar el éter, el opio y el vino mientras se desarrollan lecturas de ficción sobre fantasmas y se recitan versos de los allí congregados. Y deciden hacer un reto: de cada uno de ellos antes de que amanezca ha de salir una obra maestra.

Pasará a la historia de la literatura como la noche de los monstruos, y es que esa noche, por un lado el Dr. Polidori creará “El vampiro”, muchísimo antes de que Bram Stoker escriba “Drácula”. Por otro lado, Mary Shelley escribirá la obra culmen, “Frankestein”. Todo en una noche.

Los destinos de todos ellos serán trágicos y no llegarán a la vejez. Byron morirá peleando por la independencia de Grecia, Percy Shelley fallecerá en un naufragio como si se tratara de un cuadro de Turner. Polidori se suicidará, Mary Shelley morirá a los 53 años tras una vida de desgracias y enfermedades , mientras que Claire será la más longeva del grupo, pero vivirá mil tragedias personales.

Es como si una maldición se hubiera conjurado esa noche. Existen un par de películas  de los 80 al respecto, “Gothic” y la española “Remando al viento”. Heinrich Marschner hizo una ópera romántica en  1828 con el relato de Polidori, “Der vampyr”.

                                                              La batalla de Hernani

En 1830 Víctor Hugo debe estrenar la obra “Hernani” en medio de la explosión romanticista juvenil en controversia con los viejos clasicistas. La cuestión es que “Hernani” se iba a representar en el institucional Teatro francés y no en la sala por excelencia entonces entre los románticos, el Teatro de la Porte de Saint-Martin.

La batalla de Hernani

En el Teatro francés solían representar los neoclásicos ya en decadencia ante cada vez menos público. Lo moderno, el romanticismo, daba más ganancias que lo clásico. Pero las obras románticas se recitaban en verso, ya sabéis, poesía y sentimiento: una herejía para los viejos neoclásicos que venían de la Ilustración.

El estreno prometía ser muy polémico, así que Víctor Hugo reclutó a un verdadero ejército de romanticistas. Incluso Hugo publicó un discurso previo donde decía que “La batalla que se va a entablar con Hernani es la de las ideas, la del progreso. Vamos a combatir esta vieja literatura almenada. Este asedio es la lucha del mundo antiguo contra el nuevo mundo: nosotros somos todos del mundo nuevo.”

Los partidarios de Víctor Hugo, todos con los pelos largos, trajes extravagantes y todos con chaleco rojo, fueron 13 horas antes del comienzo, ocupando la entrada, siendo increpados por los transeúntes al ver esa maraña desaliñada. Después entran adentro, aún con la sala a medio oscuras, metiendo comida y priva en sus largos chaquetones, colapsando los baños.

El estreno fue un éxito y se representó varios días seguidos, donde los clasicistas y los románticos se daban de ostias cada noche, pero es que el enfrentamiento duró durante aproximadamente 45 representaciones!

Tened en cuenta que había unas 150 interrupciones por gritos, alborotos o guantazos cada noche. Hubo incluso un romántico que fue asesinado por clasicistas por defender el drama, nunca mejor dicho. Aquello se llamó “La batalla de Hernani” y no, no tiene nada que ver con Euskadi en los 90.

Larra, romántico español, lo definí así: “La gran disputa entre clasicismo y romanticismo no es otra cosa que el resultado del desasosiego mortal que fatiga el mundo antiguo”.

Y ojo, porque muchos de esos viejos clasicistas habían sido los jóvenes que seguían a Danton y a Robespierre y habían sembrado de sangre París. Además, hemos de tener en cuenta que la gente ante el espectáculo del teatro o la ópera, lloraba, saltaba de su asiento o se tiraba de los pelos ante tamaño volumen de sonido. Tal era la pasión de los espectáculos, pues no había reproductores caseros de sonido ni tampoco existía la radio.

Muchos de estos jóvenes románticos tomarían París poco después en la insurrección de 1830, fusil en mano, y que inmortalizó Delacroix en “La libertad guiando al pueblo”.

En esos tiempos, también el compositor Berlioz se las tuvo que ver con la polémica entre abucheos de unos y de otros, porque en la música propiamente dicha también hubo guerra.

                                              La revolución de la pasión y el sentimiento

Lo cierto es que el romanticismo fue en muchos casos un arte comprometido, y sí, el rococó, los palacios y los coleccionistas se habían marchitado. Se hacía el “arte por el arte”.

Las óperas comenzaron a considerarse manifiestos políticos y armas revolucionarias, muchas veces usadas por el primitivo nacionalismo.

Los artistas románticos combatían el término medio, y se encuentran en la extrema izquierda como el poeta Shelley o Víctor Hugo, o bien en la extrema derecha como Chateaubriand o Novalis, aunque también están los que van a caballo entre una cosa y otra como Coleridge.

Eso sí, a todos les encantaba la acumulación de dinero, la aspiración al más. Pero una vez que la burguesía triunfó en la revolución francesa primero, y luego en la industrial, el romanticismo se convirtió en su enemigo instintivo.[3]

Ante todo había una reacción juvenil, mucho antes del baby-boom norteamericano de los 50, que originarían las tribus urbanas juveniles. Los románticos rondaban los 20 años, había un latente “matar al padre”, una revuelta de jóvenes contra viejos…por lo que convertirse en viejo para un romanticista debió ser algo incómodo. Por eso quizás, encumbraron el suicidio, el dejar un bonito cadáver, más de un siglo antes que Sid Vicious o Jim Morrison. En todo caso, aquí es donde nace la bohemia, el intelectual incomprendido que se sirve de drogas y alcohol en una pequeña buhardilla de una gran ciudad. También es el primer periodo en la historia contemporánea donde algunas mujeres aparecen para ejercer su derecho a la creación artística. Mujeres como Concepción Arenal, Emily Bronte, Ann Radcliffe, o Fanny Mandhelson.

George Sand, seudónimoi de Aurore Lucille Dupin fue una de sus grandes exponentes. Vestía como un hombre, lo que daba lugar a escándalos, y usaba el permiso francés de travestismo, sí, así tal cual. Éste, se otorgaba con permiso del marido, y daba el derecho de vestir como un hombre. Sand entabló amistad con Víctor Hugo o con el socialista utópico de Saint-simón, embrión del marxismo europeo. Si bien, Sand no se llevó bien con el misógino Proudhon, si lo hizo con Bakunin.

Precisamente, respecto a los socialistas utópicos, los jóvenes saint-simonianos o los furieristas podrían considerarse románticos. Ellos hablan de la alienación humana, término que repescaría Marx.

Byron también defendió a los ludditas ante la cámara de los lords, cuando estos iban a ser condenados. Barbier era directamente un poeta luddita que cantaba contra el maquinismo sobre 1830.

Delacroix tuneado

Y por debajo de todo, pero también por encima estaban las sociedades secretas, como los socialistas de Blanqui o los conspiradores carbonarios que acogen a romanticistas radicales como Leconte de Lisle.

Todos y todas están preparando el segundo asalto revolucionario, el definitivo, la llamada Primavera de los pueblos, que mezclará movimiento obrero con nacionalistas, en las insurrecciones de 1848.

                 La primavera de los pueblos

La revolución de 1848 ha pasado a la historia por sus nacionalismos, y sin embargo, se deja de lado la cuestión internacionalista. Y es que muchos exiliados por motivos políticos creaban lazos con otros exiliados en ciudades como París, siendo de distintas nacionalidades. Por supuesto, ya estaban presentes los socialistas o los proudhonianos. Bakunin tomará parte activa en la revolución de Dresde de 1849 y en 1848, Marx y Engels publicarán el Manifiesto Comunista.

En todo caso, el romanticismo se prestaba a una rebeldía tipo izquierdista, excepto cuando servía simplemente de válvula de escape de la sociedad burguesa y la clase media… vaya, como el punk o las raves…para ellos, el pueblo era el tesoro espiritual de la nación, por muy conservador que fuera, como hoy mismo cuando todas las ideologías evocan al pueblo. Ese ser inerte, pero espiritual.

Del pueblo nace el folk, el volk, acuñado en 1846. Recopilar canciones populares antiguas, es decir, el folk, era también algo romanticista, pues les acercaba al pasado idílico, cuando no, a los poetas épicos de un endiosado y misterioso mundo medieval.

Espoleados por la moda romanticista aparece el vals, la mazurca o el schuttiste, basados en danzas populares. El vals en sus inicios estaba mal visto, pues la sociedad más reaccionaria lo tildaba de “violación coreografiada”.

La canción popular por su parte, dejará de hablar de arados y cosechas, pues millones de campesinos emigraban a las ciudades fabriles, después de 1840. En esos años, en los bares y tabernas de las ciudades se ofrecerá música en directo, pero saltará a los Music-halls y salas de bailes, precedentes absolutos de discotecas y clubs.

Y es que esta es la época donde se sustituye en cierta manera la religión por la cultura: el arte se convierte en un símbolo de estatus; los teatros y óperas se convierten en catedrales, y los turistas, de momento solo burgueses, llenan el Louvre y el British Museum.

                       La guerra de los románticos

La guerra de los románticos se denomina a una controversia de tipo musical entre compositores alemanes. Es la menos guerra de todas sus controversias.

Para 1850 empieza un debate intenso entre los músicos centroeuropeos.


Por un lado, están los que defienden la estructura musical y la música programática, son los conservadores con Brahms y Clara Schubert a la cabeza y con sede en Leipzig, será la llamada entonces música clásica.

Por otro lado, estarán los progresistas radicales que abogarán por la música absoluta con Liszt  y sus poemas sinfónicos a la cabeza y con Wagner en la sombra, su sede estará en Weimar. Será la llamada música moderna y creerá en el añadido de imágenes y decorados a las representaciones.[4]

Hará correr ríos de tinta pues ambas facciones tendrán periódicos de uno u otro signo. Habrá gritos y abucheos entre unos y otros, pero de ahí no pasará, y todo se diluirá a finales de la década.

Será una guerra que nadie recordará, igual que la Batalla de Hernani o la noche de los monstruos.

                                                              Post-romanticismo

El “Arte por el arte” de los románticos se hizo minoritario y es que, tras el fracaso de la revolución de 1848, los románticos comenzarán su decadencia, dando paso al realismo.

Pero la historia no es una secuencia, no es una cuestión rupturista al 100%, no se pasa de una cosa a otra así como así, sino que es gradual, y contiene ecos.

El realismo post-romantico dio obras sociales como las de Coubert o novelas como las de Zola, con alto contenido social. De hecho, una de las obras cumbre del romanticismo social se publicará en 1862, “Los miserables” de Víctor Hugo.

Pervivirán espíritus románticos como Rimbaud, que decidirá romper los lazos entre la vida y el arte. Además, llegará la reproducción técnica, la fotografía, de la que Baudelaire decía que se había confundido la industria con el arte, tal y como hoy afirmamos que ha muerto el cine con la invasión de los móviles y las plataformas de TV.

Coubert, republicano y socialista, no consiguió crear una base para el arte políticamente revolucionario para la mitad del s. XIX.

Lo que sí se darán por primera vez son barrios donde se confundirán bohemios y outsiders, como el en el barrio latino de París, hoy epicentro de la turistificación. Estos barrios se convierten a finales del XIX en los centros de la vanguardia, y jóvenes provincianos, como Rimbaud, leían revistillas o poesía heterodoxa, los primeros fanzines.

Surgió así una culturilla que hoy llamaríamos underground o contracultura. Allí había un mercado artístico de cierta envergadura, pero no dotaba a la vanguardia post-romanticista de un medio de vida.

Unos 150 años después, esto sigue pasando.

En esos barrios, se juntaban también los comunistas de Marx con los bakuninistas. Éstos últimos identificaban mucho esta contracultura con la revolución y sin embargo, la bohemia no tenía ninguna política específica. Exactamente como hoy en cualquier barrio “alternativo” o en cualquier concierto de post-punk, hardcore, en una batucada o en una rave.

Pero lo cierto es que se multiplicaban estos centros de artistas bohemios del XIX, como el Münscher Kunstverein, algo así como club de arte de Munich, pero con 4500 afiliados. Esto sucedía en Munich, una ciudad poco dado a la bohemia, más bien conservadora.

Para 1860-1870 la música está cambiando. Por cierto, que es en París en esta época, concretamente en 1860 donde se registra la primera grabación del mundo, se trata de una canción infantil de pocos segundos, una verdadera cacofonía espiritista que harían las delicias de los ruidistas actuales:

La cuestión es que en 1860-1870 los obreros industriales dejarán de cantar canciones populares y empezarán a bailar en los Music-halls, asimismo también se multiplicarán las bandas musicales obreras.[5]

Los post-romanticistas se van a diluir en diferentes escuelas y movimientos : el parnasianismo, el decadentismo, el simbolismo o el esteticismo. Post-romanticismo será sinónimo de malditos en algunos casos, y de marginados oscurantistas en otros. Como decía Rimbaud, será “El baile de los ahorcados”.

Todo esto acabará, como no, en fuego y sangre.

El 18 de marzo de 1871 estallará el movimiento insurreccional de La comuna de París, la última revolución romántica del s. XIX. 

El pueblo de París se alzó ante el vacío de poder dejado tras la derrota francesa ante Prusia. Las milicias ciudadanas, la Guardia nacional de París y el pueblo tomaron la ciudad y establecieron el socialismo autogestionario de tintes libertarios.

Dos meses después será reprimida brutalmente (más de 30.000 asesinados).

En la Comuna destacó, el ya anciano romántico, Víctor Hugo junto a su amiga, la anarquista Louise Michel; el pintor realista Coubert, fue el presidente de los artistas durante la revuelta, pero también estuvo el pre-impresionista Manet. El poeta Paul Verlaine fue jefe de prensa communard. También estuvo el jovencísimo Rimbaud, que dedicó varios poemas a la orgía parisina. También el pintor Tissot, o Félix Pyat, uno de los popes del romanticismo socialista, fundador del periódico “Le Combat”, el mismo nombre curiosamente que el diario de Camus y Sartre durante la ocupación nazi.

En esa época además, ya había poetas obreros -poétes ouvriers- que se dedicaban tras el trabajo en la fábrica a escribir o recitar poesía. Muchos de ellos los compaginaban con el trabajo político, pues para entonces la Internacional de los trabajadores comenzaba a ser un hecho. Uno de ellos fue Eugene Pottier, jornalero de imprenta. Otro de ellos fue Napoleón Gaillard, zapatero y artista, que llegó a nombrar su barricada durante la comuna, “Castillo Gaillard” y convirtió así una barricada en una obra de arte.[6]   


Y respecto a Rimbaud…parece que Rimbaud fue violado por los militares durante la represión con tan solo 16 años. Él mismo lo declama en el poema “Corazón robado”…

Los grandes traidores a la Comuna serán Flaubert o la George Sand, que criticarán abiertamente la experiencia.

Tras las cenizas de la Comuna y del romanticismo, el viento las esparcirá en otros movimientos hasta nuestros días donde los nombres se olviden, pero los gestos y las ideas pervivan en el mar agitado de Turner, que no es otro que la tierra removida por donde pisamos generaciones y generaciones anhelantes de esperanza.

Ahora mismo en la estancia el aire va perdiendo luminosidad y cae gota a gota sobre el escritorio.

Ahora mismo, el aire va ganando elasticidad y cae gota a gota sobre la mesa.

Solo fueron necios, solo fueron poetas. (Pan total,”El Vector espectro”, 2015)



[1] ROCHA,SERVANDO. Historia de un incendio. Arte y revolución en los tiempos salvajes. De la Comuna de París al advenimiento del punk. Ed. La Felguera. Madrid, 2006.

[2] E.H. CARR. Los exiliados románticos.Bakunin,Herzen,Ogarev.Ed. Anagrama.Barcelona,1969.

[3] HOBSBAWM.J,ERIC. La era de la revolución (1789-1848). Ed. Critica. Barcelona, 1997.

[4] DELGADO CORTADA, CONSUELO. La música en el romanticismo europeo. Universidad de Valencia. Valencia, 1950.

[5] HOBSBAWM.J,ERIC. La era del capitalismo I y II. (1848-1875) Ed. Guadarrama. Madrid, 1977.

[6] https://gedar.eus/es/arteka/artearen-eta-kulturaren-lekua-parisko-komunan