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Paginas amigas

miércoles, 3 de abril de 2013

ROCK´N´ROLL. Side 2.


YIPPIES

MC5 dan en toda regla un mítin enrollado a sus acólitos enmarañados de pelo largo.La estancia grita entre espasmos de la batería, el wow wow wow politizado de los aventureros yippies.

En la sala de la universidad llena de carteles de todas las tendencias de la nueva izquierda también se hallan los compañeros y compañeras de la comuna libertaria MC5. Pero estos últimos ya han firmado por una gran compañía y planean nuevas estrategias político-espectaculares y peligrosamente arriesgadas en el mismísimo vientre de la bestia yankee.

La siguiente banda en salir son los Stooges; ellos son la nueva generación, y viajan atrapados dentro del nuevo pero viejo concepto: rock & destrucción. Una idea que será esencial y a la vez devastadora en las próximas décadas, haciendo volar por los aires el amor y la revolución.

Iggy pop, su frontman, se torna espasmódico mientras insulta al anonadado público que comienza a preguntarse en como golpear al escuálido y extraño sujeto, que ejerce, además un atractivo poder de atracción. Iggy empieza a cortarse la piel con cristales rotos, amortiguado interiormente con barbitúricos; seguidamente empieza a estampar botellas de vidrio en el suelo y a rebozarse sobre el, mientras sangra…aúlla la ira interior, la opresión salvaje del humano, la bestialidad del yo, aúlla a la decrépita sociedad…sus ojos se van y vienen como las de un poseso al ritmo del bombo-caja y los delirios de un punteo endiablado.

Es 1969 y la década ha empezado a ver horrorizada  las mejores mentes de su generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche.

Los MC5 caerán en desgracia en breve.

El imperio de los sentidos hippies está al borde del abismo y la revolución yippie está al borde del colapso.

Los stooges están en el lógico camino de la evolución histórica, haciendo sin querer de desgraciados y cavernosos primates drogados visionarios.

La postmodernidad está llegando a pasos agigantados con muchísimo ímpetu.

PROTOPUNKS

Johnny Thunders parece una puta barata de los bajos fondos neoyorkinos, pero es un fornido hombre heterosexual. Sus tacones brillan al son de su resplandeciente cuero ceñido al culo.

Esta noche los New York Dolls están dándolo todo en un recital sin contemplaciones. Su maquillaje femenino arde entre sus himnos urbanos. Son ódas a la suciedad del metro de las grandes ciudades, la preciosidad del sexo más guarro entre cascotes y jeringas.No, esto no es solo glam-rock. Es mucho peor, es más sucio, ES MÁS.

Entre sus desgastados espectadores hay una poetisa que ejerce una gran fuerza de gravitación entorno , pronto ella también será parte del espectáculo de la destrucción. Cabalgará su poesía ensuciando el bowery una vez más…es Patti Smith y ya ha empezado a trabajar y a conectarse a la nueva red.

Un poco más atrás, unos chaperos adolescentes bastante macarras intentan encontrar respuestas a esta hecatombe cotidiana desde su suciedad personal, desde el basurero de Nueva Jersey. El más alto se llama Joey.

Pronto cambiarán la historia del rock. Pero aún no lo saben.

Son principios de los 70, y aún no son Los Ramones.

HEY HO, LET´S GO!!!!

Todo va a toda ostia en el CBGB…todo se arrasa, todo se baila. Los melenudos del escenario no se mueven pero su torre-cantante entrega toda la fuerza y hace saltar a la pequeña audiencia que se ensucia los pantalones ante la apisonadora sónica que suponen estos chicos.

Los Ramones aúllan, gritan , marcan el ritmo y todo el mundo lo ha pillado a la primera. Desde la primera canción a la última sin casi parar, una locura acelerada para mentes revolucionadas.

Chupas de cuero, pantalones rasgados vaqueros, zapatillas de deporte baratas se estremecen cerca del escenario. Un viejo rockabilly grita de locura al volver a sentirse vivo, resucitado por las distorsionada nueva versión del rock años 50. Son chicos de barrio, son pobres, son problemáticos y sensibles a la vez. Acaban de dar otra vuelta de tuerca al rock.

Es más, lo han reinventado e influenciarán a toda la música rock hecha a partir de entonces. Y será desde la calle y un mugriento bar de Nueva york, con un equipo de los más baratos y con una energía que desafiará a todos los gigantescos dinausarios del rock sinfónico.
 

Su vida después de esto será una ruina entre escenarios de todo el mundo sin parar hasta que desgastados y enfrentados cuelguen las cuerdas y baquetas para morir al poco con algo más de cincuenta años. Su atrevimiento lo pagarán caro y serán recordados e imitados por miles de personas de todo el mundo.

Pero aún no ha sucedido nada de esto. Es 1975, es el CBGB, y una botella se rompe al lado del bajista, la gente sigue botando marcando el ritmo cavernícola con la cabeza y otra vez suelo y escenario, los focos tan cutres,la cerveza por el suelo,las manos por los cielos , la locura vertiginosa haciendo estragos.

Aún es 1975 y todo está cambiando porque todo va a cambiar.

BODIES

El pequeño local está a rebosar, y parece que va a a haber una matanza. Todo huele a mierda y a juventud sudorosa.

La locura vertiginosa ha saltado el charco y va a empezar a hacer naufragar momentáneamente a toda la bienpensante sociedad europea, empezando por los resquicios victoriano-monarquicos de los británicos.

Despues ya no podrá parar. No se detendrá. Será imposible.

Los dos grupos debutantes esa noche lo han hecho bastante mal, que es lo que tenían que hacer. Saltar, rebozarse y gritar cuatro verdades voluptuosas y descaradas en las caras llenas de acné de esta juventud londinense que ya no cree ni en su reina ni en su estado, y que está hasta las pelotas de tanto gilipollas. Estos dos pequeños debutantes ya están embaucados en la nueva onda.

La que hará saltar todo por los aires.

Son unos avanzados y en los años siguientes darán mucho que hablar, llenarán estadios y su propia evolución les llevará por derroteros inescrutables.

Son los Damned por un lado y The clash, por otro.

Lo han hecho muy bien, están llenos de escupitajos y el suelo ya está cubierto de cristales. Ya ha habido alguna que otra pelea y los nervios siguen a flor de piel, aunque todos siguen como contentos y cada uno a lo suyo. La juventud siempre tiene razón.

Pero la gente está expectante por el plato fuerte, van a salir a la batalla los Sex Pistols, la depravada juventud nunca soñada por los miembros conservadores de la sociedad inglesa ya los conoce y quieren más guerra…

Empiezan los primeros acordes, salta cerveza por los aires, un tío con un imperdible en la cara recibe un puñetazo de una chica maquillada como un gato, es Siouxsie con el contingente de Bromley que acaban de llegar arrasando a primera fila, justo para observar como un andrajoso y pútrido Jhonny Rotten escupe desde lo alto y comienza a gritar la herejía. La buena nueva enterrada por siglos…ahora vemos desfilar a las columnas de milicianos anarquistas que vuelven de la muerte convertidos en vociferantes adolescentes.Tambien vuelven como escupidos de anteayer nuevos dadaístas que reclaman por derecho su trono entre toda esta divertida suciedad.

Todo el mundo se contrae, cual masa compacta, se destroza, se besa, se folla, se desata, se lanzan botellas, caen escupitajos, se levantan taburetes…el caos va in crescendo y no parará hasta que paren de tocar, y ni aún así…se ha roto el mito del escenario mítico y a los pies los feligreses, todos slatan e invaden el escenario, todos forman parte y todos los harán tarde o temprano.

Muchos de los presentes cuando despierten mañana pillaran un bajo o una guitarra y querrán destrozarlo todo con cuatro riffs, porque todo es una mierda y el estado ya no puede engañarlos más.

Dos veranos después ellos mismos habrán cambiado, pero eso es otra historia, porque estamos en julio de 1976 y todo está por cambiar y en cierta manera lo hará.

De manera urgente pero inexorable.