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Paginas amigas

lunes, 16 de diciembre de 2013

URIOLOT KIKOWSKY

Conocí al Uri en una okupa ya desaparecida de Valencia. Despues de esto no paramos de encontrarnos casualmente en el metro de Barna hasta que nos juntamos habitualmente como tenía que ser por ley.

Los dos veníamos de un naufragío y caminábamos hacia la tempestad a dentelladas; nos comiamos la noche a bocados, destrozando las aceras a cada paso y partiendonos de risa de esta absurda vida que algunos subnormales se han empeñado en hacer pasar por algo así como decente.

La verdad es que tenía una pinta peculiar, como de Sócrates a veces...y la verdad es que una de sus pasiones era la filosofía . Por supuesto una filosofía ni tan fácil ni tan académica, el Uri no era un cualquiera. Le recuerdo colgado de su libro sobre Diógenes y la secta del perro...y es que él era un hereje, como todos nosotros, vaya.
 
Después de esto volámos juntos en la vorágine barcelonesa, la de plantar cara a la vida y la no-vida...y no sabeis de qué manera.

-Uri, nen, fijo que se va a liar en esa mani, mejor que no vayas que tú tienes lo de la enfermedad, que la puedes palmar de un pelotazo, nen..!!

-Vayase usted a la mierda!! ¿Qué eres mi padre o qué?! Yo voy y punto.

Y hala! el cabrón en primera fila, y yo con el estomago en los cojones.

Y es que el tio vivía la vida exprimiendola al máximo, tocando todas las teclas de todas las dimensiones posibles. Haciendo lo que nadie se atrevía a hacer, valiente directamente en su concepción existencial.

Otra cosa que me llamaba la atención era su capacidad para compenetrarse y entender a la gente con minusvalías psíquicas o personas inestables, psicológicamente hablando (como, precisamente el RÀ) . Recuerdo el dia en que lo llevé a casa de mi vieja a comer. Despues de comer nos emborrachamos con mi familia en mi casa y nos pusimos a bailar.En un momento dado, sacó a mi tia oligofrénica a bailar y le dió un chupito de patxarán. Mi madre puso el grito el grito en el cielo, pero creo que mi tia pocas veces se lo ha pasado tan bien como aquel dia con el Uri.

Y es que tambien era un conector, haciendo de bisagra social entre mundos a veces hasta antagónicos, no es que conociera la vida, es que la vida le conocía a él.

En fin, podría contar miles de anecdotas que nos harían reir a mandibula batiente, que es como en realidad nos reíamos.

Uno de los últimos guiños fue en el entierro, finalizando con “Que tendrá Marbella” de Los Chichos, que tantas veces habíamos bailado en el Frankfurt josé o en La Fera...me fuí de allí con una sonrisa cómplice....

La verdad es que me daba miedo escribir sobre el Uri...porque iba a llenar el salón de lágrimas, porque me iba a encharcar el alma, porque me iba a reventar el recuerdo deseando freneticamente su presencia imposible.

Tambien me daba miedo que no apareciese en sueños cuando me dieron la gélida noticia, porque Uri y yo estábamos muy conectados a nivel onírico, compartiendo sueños más de una vez ,y a la vez pariendo ideas casi telepáticamente. Pero, afortunadamente ha vuelto a mis sueños y allí espero encontrarlo más de una noche.

El único lugar donde puedo SEGUIR VIVIÉNDOLO.

URI...EN BILBAO NO HA PARADO DE LLOVER DESDE QUE TE FUISTE. EL CIELO GRIS PERLA TE LLORA TODAVÍA.

ESPÉRAME, ALLÍ DONDE ESTÉS... Y VES PIDIENDO UNOS VERMUTS.