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miércoles, 29 de julio de 2026

LAS OTRAS HISTORIAS DE ESTADOS UNIDOS. Parte 2: De los años 30 al Macartismo.

El rearme de los años 30 

El crack de 1929 volverá a traer las luchas a las calles.

A la debacle financiera se vino a sumar la ruina de los agricultores por efecto de la Dustbowl, una fenómeno meteorológico en forma de gigantescas tormentas de arena con efectos devastadores provocado por la sobre-explotación de la tierra. Esto supondrá millones de parados y miles de desahucios junto a la persistente hambre. Pero como nos recuerda Zinn, todo el país se organizaba para evitar desahucios. Se crearon consejos de desempleados en todo el país impulsados por el Partido comunista estadounidense. Los ciudadanos se organizaron para autoayudarse mediante redes de apoyo mutuo, intercambio, bancos de alimentos y comedores sociales. Entre 1931 y 1933 se dieron inmensas marchas del hambre sobre Washington. Se crearon miles de ocupaciones de viviendas a la vez que se creaban poblaciones de chabolas, las llamadas Hoovervilles.

Hobos colándose en un tren

Fue el momento crucial del “Movimiento Hobo”, aunque había nacido ya a principios del s. XX. Se trataba de una masiva subcultura conformada por trabajadores nómadas y sin hogar, generalmente jóvenes, que viajaban colándose en trenes de carga en busca de trabajos temporales y Hoovervilles además de los propios campamentos de chabolas Hobos. Los Hobos tenían su propio código ético en el que estaba prohibido robar a otros hobos o maltratar animales o niños así como abusar del alcohol en los campamentos itinerantes. Los Beatnicks se inspirarían en ellos más adelante.

Para 1933 salió elegido Franklin D. Roosevelt que prometió un masivo programa de reformas ante la acuciante crisis, el New Deal. Enseguida se crearon agencias de empleo federal para dar trabajo a millones de personas en la construcción de carreteras, puentes y parques nacionales.

comedor popular obrero
Aunque muchos consiguieron trabajo no olvidaron la auto-organización y en 1934 se dieron grandes huelgas por todo el territorio.La huelga del automóvil en Toledo (Ohio), la huelga de mercancias y transportistas de Minneapolis dirigida por los trotskistas, la huelga general de la Costa Oeste y San Francisco o la huelga textil nacional más grande en la historia del país supusieron toda una declaración de principios y estrategias.


Esto forzó el Segundo New Deal en 1935, aprobando la histórica Ley Wagner donde por fin se protegieron los derechos sindicales. Además, se creó la Seguridad social y se lanzaron programas de empleo con estructuras más a largo plazo. Los grandes perjudicados fueron los afroamericanos pues fueron excluidos de muchas de estas reformas: esto estallará más adelante.

Huelga de transportistas de 1934

Las reformas del New Deal se dieron porque había una base organizativa de la población desde abjo que empujaba a hacer leyes desde arriba, en este sentido y según la interpretación marxista de Eric Hobsbawm fue una intervención estatal para salvar al sistema.1

La Ley Wagner estimuló la creación de otro de los grandes sindicatos estadounidenses: el CIO (Congress of Industrial organizations), una escisión de la AFL que era más inclusiva tanto a nivel de etnia como de género además de tener cierto aperturismo hacia los socialistas.

Para 1936-1937 el CIO organiza una huelga del automóvil superlativa llegando a ocupar las fábricas de la General Motors en Flint (Michigan).

Ocupación de la General Motors en Flint, 1937

El sindicato implementó la estrategia de la huelga de brazos caídos, esto es, no abandonar las fábricas durante la huelga sino dormir junto a la máquina, lo que impedía la acción de los esquiroles.

Ni que decir tiene que vencieron.

La UAW, el sindicato de trabajadores del automóvil, comprendió que el racismo debilitaba el poder de la clase trabajadora e integró en sus filas a multitud de trabajadores negros. Esta visión era compartida por la cúpula de CIO a la que se unieron en 1936.

Fueron los años donde Duke Ellington colaboraba con su orquesta de jazz para los frentes culturales obreros. En los 40 compuso obras de corte social como "New World a-Comin" que estrenó en beneficio de causas de derechos sociales y laborales. Mientras tanto, Count Basie y Benny Goodman, los reyes del swing, organizaban la transición hacia la integración racial en los escenarios. Frankie Newton, el trompetista de Billie Holiday fue un reconocido activista de izquierdas y militante sindical pero hubo otros como Teddy Wilson o la cantante de jazz Hazel Scott. 

Muchos de ellos eran reseñados por el historiador marxista Eric Hobsbawm en su otra faceta, la de crítico musical de jazz para revistas musicales, de hecho, solía firmar con el seudónimo de "Frankie Newton".

Paralelamente el Partido comunista de los Estados Unidos (CPUSA) organizó con ayuda del Komintern soviético el Batallón Abraham Lincoln para luchar en la revolución española, pero no fueron los únicos pues también estuvo el Batallón George Washington, el Regimiento de artillería John Brown2 o la sección sanitaria americana: en total unos 2800 voluntarios encuadrados en las Brigadas Internacionales.

A pesar de estar organizados por el CPUSA, solo el 30-40% eran militantes del partido, el resto eran sindicalistas, socialistas, liberales, demócratas, estudiantes e intelectuales de izquierda o afroamericanos activistas por los derechos civiles.

Voluntarios del Batallón Lincoln

Pagaron un precio altísimo en sangre en batallas como la del Jarama o la de Brunete.

Al regresar sufrieron una intensa persecución política, especialmente durante el macartismo.

Mientras tanto en EEUU para 1937 se dará el gran estallido laboral huelguista en sectores como el acero, la minería o los transportes inspirados por el triunfo en la Ford de Flint.

Se trató de unas 4700 huelgas en todo el país.

La represión no tardó en llegar en forma de grupos paramilitares como el servicio de seguridad de Ford o en las claudicaciones de algunos gobernadores que usaron la ley marcial a pesar de que Roosevelt decidió no criminalizar a los huelguistas desde el estado federal.

Con todo, la entrada en la Segunda guerra mundial cambió por completo las expectativas ya que se priorizó el esfuerzo de guerra como una situación extraordinaria y los sindicatos CIO y AFL prometieron no ir a la huelga debido a causas mayores como la lucha contra el nazismo.

A pesar de ello entre 1941 y 1942 se dieron paros en sectores convertidos en industria de guerra y sobretodo la huelga de los mineros del carbón. Además, la huelga de Ford en River Rouge (Michigan) unió a trabajadores blancos y negros que hicieron firmar al mismo Ford un contrato sindical histórico.

No obstante, si que se dieron disturbios raciales en Detroit a partir de una huelga de odio contra los trabajadores afroamericanos en 1943. La cúpula de CIO-UAW tuvo que amenazar a sus propios afiliados blancos para que regresaran a sus puestos de trabajo apelando al antifascismo bélico.

Las consecuencias de la Segunda guerra mundial

Durante la Segunda guerra mundial se dio la Segunda gran migración afroamericana tal y como había ocurrido en la Primera guerra mundial, es decir, el desplazamiento de millones de afrodescendientes para la industria de guerra a las ciudades industriales del norte.

Paralelamente los afroamericanos que lucharon contra el nazismo y su racismo en Europa fueron más conscientes de su situación. De hecho, organizaron una campaña en 1942 llamada Doble V que significaba doble victoria: victoria contra el nazismo y victoria contra la segregación tanto en el ejercito como en las industrias de guerra. Esto haría de catalizador para la lucha por los derechos civiles que se desarrollaría en los años 50.

Ahora bien, los afroamericanos que se quedaron en el norte constataron que allí también existía el racismo y eran apilados en barrios marginales, verdaderos ghettos para la gente de color.

Piquete en la huelga de Oakland de 1946

En 1946 comenzó la mayor oleada de huelgas en la historia de Estados unidos: pararon la General Motors, la Siderurgia, los ferrocarriles y la minería implicando a 4, 3 millones de huelguistas. Supuso el fin del “Pacto de no-huelga” firmado durante la guerra y cuyas causas estuvieron en la pérdida de ingreso obrero así como a la desbocada inflación. El conflicto salió de las fábricas y se extendió a las comunidades locales provocando huelgas generales urbanas donde se cerraron ciudades enteras como Oakland o Pittsburg.

Como consecuencia directa de esto, el nuevo congreso republicano aprobó la Ley Taft-Hartley que fue diseñada específicamente para acabar con el poder de CIO-UAW prohibiendo las huelgas de solidaridad o los boicots pero lo más importante fue el juramento anti-comunista. Este artículo de la ley obligaba a los líderes sindicales a firmar una declaración jurada bajo pena de perjurio afirmando que no eran miembros del Partido Comunista.

Se estaba aplicando la guerra fría al propio territorio y supuso el acatamiento de la ley por los líderes más moderados y la purga de elementos izquierdistas de los sindicatos. Para 1955 CIO y ALF se unirían creando el sindicalismo anticomunista y corporativista que sería hegemónico durante los siguientes años.

Esta transformación se refleja muy bien en la película “F.I.S.T.” (1978) protagonizada por Sylvester Stallone tras el éxito de “Rocky”(1976), el actor además fue co-guionista del film. La trama sigue a un sindicalista desde los años 30 hasta los 50 y aunque el sindicato tiene otro nombre, F.I.S.T., en realidad está reflejando la deriva de los sindicatos CIO-ALF y sus conexiones mafiosas.

En definitiva en los años 50 había llegado el macartismo y un nuevo giro conservador que definiría la década: estaremos en el Segundo pánico rojo.

Desde la interpretación marxista, podemos entender la historia como una sucesión de ciclos de crisis revolucionaria y reacción conservadora. Así, la oleada conflictiva obrera en los Estados Unidos de América desde 1910 se cierra con el Primer pánico rojo de 1919 y el giro conservador de los años 20, un proceso paralelo a Europa donde se dan la revuelta espartaquista en Alemania o la de Béla Kun en Hungría que acabarán en un baño de sangre, por no hablar de la oleada de huelgas masivas en España entre 1917 y 1919 que culminarán con la dictadura de Primo de Rivera. De la misma forma, las luchas de los años 30 darán paso a la Segunda guerra mundial y al conservadurismo de los años 50.

Sin embargo, como ya había pasado en los años 20 se darán resistencias subterráneas que estallarán enlos años 60. Por un lado, la Generación Beat representará una de las primeras grietas culturales en el mundo conformista de los 50. Volvieron a retomar la idea nómada del movimiento Hobo en obras como “En el camino”(On the road) de Kerouac. Allen Ginsberg declamó su poema “Aullido” (Howl) en 1955 siendo enjuiciado el editor del mismo en 1957 creando un escándalo cultural hoy mitificado. Por otro lado, William Burroughs atacaría el conservadurismo desde su “Almuerzo desnudo” publicado en 1959. Sin quererlo, esta generación crearía un puente claro con la contracultura de los 60.

Además, se iniciará el movimiento de los derechos civiles contra la segregación racial que protagonizará no pocas polémicas y abrirá una brecha que estallará una década después. Los 60 supondrán un estallido social a todos los niveles pero también un cambio de paradigma en las luchas populares.

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1 HOBSBAWM, Eric. Historia del s. XX. Ed. Critica. Barcelona, 2011.

2 En honor al célebre abolicionista John Brown que intentó una insurrección armada contra la esclavitud en 1859 y que significarían los preámbulos de la guerra civil norteamericana.

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