Un preámbulo lo dará el levantamiento de Budapest en Hungría años antes y un caso aparte será la revolución cultural china desde 1966 que será otra forma de respuesta desde el poder que irónicamente influirá en muchos jóvenes parisinos de mayo del 68.
Sin embargo, los 60 estadounidenses serán uno de los epicentros del cambio de paradigma a nivel mundial que será expandido durante décadas incluso como mito fundacional de la postmodernidad.
Cambio de paradigma
El macartismo destrozó la lucha sindical y las ideas izquierdistas en su forma tradicional, pero se darán pervivencias.
En historiografía para identificar un proceso histórico se hace uso en la distinción de las continuidades y de las rupturas para establecer un cambio en el mismo proceso.
Así, aunque la burocratización e institucionalización del sindicalismo de AFL-CIO continuará se darán otros sindicalismos como de el de la Unión de trabajadores agrícolas -UFW- (United Farm workers) de Cesar Chávez y Dolores Huerta que agruparon a latinos, mexicanos e inmigrantes que trabajaban en el campo. Habrá por tanto, una continuidad en la organización de minorías en formas sindicalistas pero los grandes ejes de la protesta se trasladarán a la campaña contra la guerra de Vietnam o las reivindicaciones que hoy llamaríamos “identitarias” como el feminismo o la lucha de los afroamericanos, indígenas o latinos, pero que llevaban larvándose mucho tiempo.
Aquí habrá un cambio.
Y es precisamente a partir de las purgas del macartismo, paradójicamente, y de la lucha por los derechos civiles, que el sujeto político se desplazará de la clase trabajadora a luchas concretas o con perspectivas de etnia o de género que hasta entonces no habían sido hegemónicas dentro de la izquierda.
Es un cambio de paradigma: será el nacimiento de la Nueva izquierda (New Left) y serán los raíles por donde discurrirán las luchas en el siglo XXI.
Para Hobsbawm, la crisis de los 60 responde a una crisis global de la autoridad en el mundo occidental-y en el oriental, como ya se ha comentado- siendo parte de una crisis más amplia de las sociedades industriales avanzadas donde el estado pierde capacidad para generar consenso cultural, incluso cuando ofrece consumo material.
Desde una perspectiva gramsciana podríamos interpretar que se trata de una lucha por la dirección cultural de la sociedad, es decir una batalla cultural por la hegemonía discursiva. Así, siguiendo a Gramsci, los 60 pueden ser interpretados como una crisis de la hegemonía cultural del poder ya que el llamado consenso de posguerra se cuestiona por la irrupción de los movimientos sociales, y he aquí uno de los cambios fundamentales: no disputa el movimiento obrero el cambio de infraestructura del sistema sino los movimientos sociales disputan el cambio de discurso cultural.
Unos movimientos sociales que sin embargo provienen de una continuidad de la lucha popular de los trabajadores.
Sin embargo, desde un enfoque post-marxista esta crisis de legitimidad del sistema no implica el colapso de su hegemonía cultural sino su reconfiguración, es decir, las nuevas ideologías no evitan la crisis sino que ayudan a que el sistema las absorba sin derrumbarse. Si bien es cierto que se consiguieron logros con leyes anti-segregacionistas o con una mayor inclusión de la mujer no eliminaba los desequilibrios económicos sino que mantenía las contradicciones del propio sistema en un marco teórico controlable.
Desde la sociología post-moderna serán muy críticos: para Gilles Lipovetsky1 la revolución cultural de los 60 desemboca en una sociedad centrada en el individuo consumista mientras que para Zygmunt Bauman2 los 60-70 inician el proceso que culmina en la “Modernidad líquida” en un proceso atomizador e individualista. Mark Fisher irá más allá denunciando la integración de la crítica social en el sistema capitalista.
Aún así, teóricos de la Autonomía Operaia italiana (Autonomia Obrera) como Toni Negri calificaron este período-sobretodo a partir de 1968- como “El segundo asalto del proletariado” contra la burguesía.
Las revoluciones de los 60
El germen de la explosión de los 60 viene dado ya en los años 50. Por un lado, los movimientos anti-colonialistas en el tercer mundo con la independencia de la India ya en 1947 van a ser un ejemplo para los anti-segregacionistas pues entronca directamente con la denuncia al racismo de los países subdesarrollados.
Su lucha será muy importante precisamente en los 50 cuando despegue el movimiento por los derechos civiles mediante acciones de desobediencia civil. La NAACP (Asociación nacional para el progreso de la gente de color) ya tenía una larga tradición organizativa de la misma manera que los abolicionistas del s. XIX llevaban mucho tiempo luchando antes de la Guerra civil norteamericana. Además, recordemos que se habrá dado la Segunda gran migración afroamericana durante la Segunda guerra mundial que hará que crezcan exponencialmente los guettos insalubres en las grandes ciudades.
Por otra parte, el debate ético sobre las bombas en Hiroshima y Nagasaki sufrirá un revisionismo que pondrá en duda la necesidad inevitable de las mismas, lo cual se enlazará con la tradición antimilitarista del país.
Lo que está claro es que el movimiento por los derechos civiles o contra la segregación afroamericana llegarán con salud e influencia a principios de los 60. Pero el movimiento afroamericano no era homogéneo y eso hemos de recordarlo:
a) Por un lado, estaba la corriente pacifista o integracionista que tuvo como referente a Martin Luther King y como hecho que les dio gran visibilidad, organizaron la marcha sobre Washington de 1963 con la icónica frase pronunciada por el reverendo, “I Have a Dream” (Tengo un sueño). Principalmente se agrupaban entorno a la NAACP y el ala universitaria, menos moderada, de la SNCC (Comité coordinador Estudiantil No violento).b) Por otro lado, estaba el nacionalismo negro de Malcolm X y su partido, Nation of Islam (NOI), que ya existía desde los años 30, Preconizaban el orgullo negro, la separación de los blancos y la autodefensa negra desde el islamismo.
c) También existía el Movimiento Black Power desde mediados de los 60, que estaba integrado por gente muy diversa pero donde destacaba Stokely Carmichael (que venía de la SNCC) o la mítica feminista comunista Angela Davis que también trabajaba con los Panteras negras. Abogaban por el control comunitario afrodescendiente con una postura no muy integracionista.
d) Finalmente encontramos a las Panteras negras (Black Panther), una organización revolucionaria marxista de California creada en 1966 y cuyas cabezas visibles fueron Huey P. newton y Bobby Seals. Implementaron no solo una especie de ejercito armado negro sino también programas sociales para su comunidad (Comedores sociales, Salud comunitaria o clases nocturnas).
Las revueltas afroamericanas
Con todo este magma cociéndose desde los años 50 no es de extrañar que se dieran revueltas como las de Watts (Los Ángeles, California) en 1965. Fueron seis días de furia con un saldo de 34 muertos, casi todos civiles negros abatidos por la policía. Las cárceles locales se colapsaron de detenidos y más de 600 edificios sufrieron daños.
No podemos entender el inicio de las revueltas afroamericanas sin comprender todo el proceso histórico que va desde la Primera gran migración afroamericana desde 1915 y la inclusión de éstos en ghettos a la lucha por los derechos civiles de los años 50, pasando por la marginación de los negros en las ayudas del New Deal en los 30 y su organización en sindicatos multirraciales o el renacer cultural de Harlem durante los años 20.
Por supuesto, si estirásemos del hilo podríamos partir de las primeras revueltas como la rebelión de Bacon en 1676, las comunidades cimarronas, las redes antiesclavistas tejidas desde el siglo XIX o la misma guerra civil y sus consecuencias pero para entender de donde viene exactamente debemos revisar su contexto más inmediato.
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| Redadas durante los disturbios de Watts |
Además, no es baladí el hecho del cambio de paradigma al que aludía más arriba, ya no son ataques de blancos contra la comunidad negra, sino que ésta comunidad es la que estalla al sentirse oprimida.
Después de Watts, hubo otra revuelta al año siguiente en Hough (Cleveland, Ohio) y ya en 1967 otra en Newark (New Jersey) con 26 muertos. Pero esto no fue nada comparada con la de Detroit (Michigan) en Julio del 67 . Una vez más, el detonante fueron las agresiones policiales racistas. Duró 5 días y hubo 43 muertos, entre ellos 10 victimas de las fuerzas del orden, además de barrios completos quemados. La Guardia nacional no pudo contener la rabia de la población y el presidente tuvo que enviar al ejército con paracaidistas, tanques y ametralladoras pesadas.
Las tropas enviadas fueron la 82ª y la 101ª Divisiones aerotransportadas, por cierto, unidades muy racializadas, que precisamente serían enviadas unos meses después a Vietnam, justo para llegar a la Ofensiva del Tet cuando en Enero de 1968 cientos de miles de Vietcongs y regulares norvietnamitas atacaron más de cien ciudades del sur de Vietnam de manera coordinada causando miles de bajas precisamente a estas unidades.3
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| Tropas reales durante los disturbios |
Para colmo de males, en abril de 1968 asesinan a Martin Luther king y en respuesta, hubo levantamientos afroamericanos en más de 110 ciudades por todo el país: La mayor oleada masiva de protestas violentas del s. XX en los EEUU con 43 fallecidos. La 82ª aerotransportada, de nuevo, fue la encargada de mantener el control manu militari. Eso sí, se aprobó de urgencia la ley de la vivienda justa para los afrodescendientes que se sumaba a la Ley de Derechos civiles de 1964 contra la segregación racial.
Las otras minorías se organizan
Los afroamericanos no fueron los únicos que se rebelaron en los 60, el movimiento indígena, el Poder Rojo, cobró especial fuerza con el Movimiento Indio americano (AIM) fundado en 1968 por activistas indígenas como Rusell Means o Mary Crow Dog. Entre sus acciones más espectaculares están la ocupación de la famosa prisión abandonada de la Isla de Alcatraz entre 1969 y 1971.
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| Ocupación de Alcatraz |
Allí construyeron una comunidad autogestionada donde existió una clínica de salud, un comedor popular, una escuela para niños, un centro de estudios sobre ecología y estudios indígenas o una radio libre (Radio Free Alcatraz). Finalmente y tras la presión policial junto a las divisiones internas hubo un periodo de desgaste que culminó en su desalojo en 1971.
En febrero de 1973, 250 activistas indígenas armados del AIM tomaron el pueblo de Wounded Knee4 y declararon la Nación Sioux independiente. En mayo serían derrotados tras un asedio de 71 días donde el intercambio de disparos era televisado en directo.
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| Brown berets |
El movimiento latino-chicano también estuvo en la lucha por sus derechos tomando ejemplo del activismo de los Black Panthers o las guerrillas guevaristas. En 1967 crean los Brown Berets (Boinas marrones), los cuales se dedicaron al igual que los Black Panthers, a organizar patrullas para vigilar la brutalidad policial además de organizar protestas contra la guerra de Vietnam o por una educación de calidad en los barrios latinos. Ganaron visibilidad con las huelgas estudiantiles de 1968 en Los Ángeles, pero quizás su acción más espectacular fue la ocupación de la isla de Santa Catalina en 1972 argumentando que todavía pertenecían a México desde 1848 y reclamando infraestructuras para la comunidad chicana. La acción duró tres semanas pero les puso en el candelero mediático.
La New Left y el movimiento estudiantil
Como decía al principio, los 60 no fueron solo una convulsión política sino cultural. Añadiría además, que hubo una convulsión demográfica que muchas veces no es tenida en cuenta. El “Baby-boom” tras la Segunda guerra mundial junto al fordismo keynesiano lograron que las universidades fueran literalmente invadidas por millones de jóvenes. El acceso a la cultura y el caldo de cultivo político reiniciado tras el macartismo fueron una bomba de relojería.En 1960 se crea la SDS (Estudiantes para una sociedad democrática),
la cual fue la organización estudiantil más grande del país
abanderando las ideas de la Nueva Izquierda (New Left) aunque esto
fue una evolución desde el apoyo a la lucha por los derechos civiles
a la lucha armada como veremos.5
En los primeros momentos, su cabeza visible fue Tom Hayden que más tarde se casaría con Jane Fonda para sorpresa de nadie pues ella se pasó al activismo de izquierdas en 1970.
Criticaron la Universidad como ente autoritario, organizando ocupaciones de campus como en 1968 en la Universidad de Columbia, tal y como estaba pasando en el resto del mundo y que Hobsbawm unificaría como proceso histórico entorno a la crisis de autoridad occidental.
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| Algunos Weathermen |
A finales de la década y a la vista de los acontecimientos, la SDS comenzó a radicalizarse llegando a la ruptura en 1969 y formándose una escisión que se llamó Weathermen (los hombres del tiempo) y posteriormente The Weather Underground, los cuales implementaron la guerrilla urbana en la clandestinidad a base de atentados con bomba entre 1970 y 1975. La mayoría de ellos se entregaron a las autoridades entre fines de los 70 y principios de los 80, siendo posteriormente algunos de ellos profesores universitarios.
No quisiera olvidarme de La segunda ola feminista pues será en los 60 cuando se desarrolle ampliamente. En 1963 Betty Fiedman publica “La mística de la feminidad” ("The feminist mystyque") denunciando la profunda frustración que sentían las mujeres estadounidenses. A partir de aquí surgieron multitud de organizaciones feministas y de lesbianas como NOW (Organización nacional de mujeres), New York Radical women, Redstockins (Medias rojas), W.I.T.C.H., Colectiva del río Combahee, etc.
Durante los siguientes años conseguirían victorias como la Ley del aborto de 1973, se aprobaron leyes de igualdad salarial o contra la violación en el matrimonio y prohibieron por ley el despido por embarazo entre otras cuestiones.
También los gays y lesbianas pasaron a la acción tras los sucesos de Stonewall en Nueva York el 28 de junio de 1969, cuando la policía realizó una de tantas redadas en un garito de ambiente llamado Stonewall Inn y el colectivo LGTBi, que todavía no se llamaba así, protagonizó unos disturbios de 6 días. En unos meses organizaron el Gay Liberation Front (GLF) y para 1970 organizaron la primera marcha del Orgullo gay coincidiendo con el aniversario de las protestas.
El ecologismo tal y como lo conocemos hoy, también apareció por estas fechas. En 1970 se celebró “El día de la tierra” organizado por el colectivo ecologista Amigos de la tierra, para concienciar sobre la contaminación y la necesidad de protección del planeta. Al año siguiente se dio a conocer Greenpeace desde Canadá que venía de un colectivo pacifista anterior, los cuales luchaban contra la amenaza nuclear. Greenpeace rápidamente se extendió por todo EEUU.
La contracultura
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| Portada de la revista The East Village Other |
La contracultura fue el eje cultural donde se movieron todos estos movimientos sociales. Sus medios de difusión eran los periódicos, revistas o fanzines como The East Village Other (EVO), The Berkeley Barb, Fifth State o The San Francisco Oracle que además formaban parte de la Red de Prensa subterránea, la Underground Press Syndicate (UPS). Si, la revista Rolling Stone también venía de la prensa underground de los 60.
La música fue una de las cuestiones más importantes y con varias vertientes:
Por una parte, hasta 1965 había brillado la canción protesta con Joan Baez, Pete Seeger o por supuesto, Bob Dylan, aunque después muchos se pasarían a lo eléctrico o al folk como hicieron The Byrds, aunque la canción tuvo su pervivencia hasta hoy.
Por otra parte, estaban los radicales de MC5 o The Fugs con su rock salvaje politizado. En otro apartado, tendríamos a las bandas de rock psicodélico como Jefferson Airplane o The Grateful Dead. Hubo algunos que quedaron dentro del aura de lo mistico como fueron los casos de Hendrix, Janis Joplin o Jim Morrison de los Doors, fallecidos prematuramente. En definitiva, esto daría para varios artículos o directamente para una enciclopedia.
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| El bus del LSD de Keasey y Leary |
Dentro de la cultura psicodélica estuvo el curioso movimiento por la apertura de las puertas de la percepción mediante el LSD liderado por Ken Kesey y suministrado por Timothy Leary, el gurú del ácido lisérgico. Las hazañas de este grupo fueron inmortalizadas en la novela de Tom Wolfe , “Ponche de ácido lisérgico” de 1968.
Vietnam en la puerta de tu casa
El eje transversal que lo unía todo era la oposición a la guerra de Vietnam lo cual haría converger todos estos movimientos en protestas multitudinarias. Sin embargo, algo que ha pasado más desapercibido en la historia de esta lucha fue el papel del movimiento de los propios soldados contra la guerra: el GI movement, el cual también aceleró decisivamente el fin del conflicto.
Organizaron resistencias en el frente como motines de compañías enteras, deserciones masivas con redes europeas internacionales como RITA o el Fragging, es decir el asesinato mediante granadas o bombas, de los oficiales más impopulares7.
En las bases militares crearon prensa clandestina como The Bond (El Vínculo) o se abrieron cafeterías antiguerra (las GI Coffehouses) cerca de las bases, espacios donde planificaban las acciones, se creaban bibliotecas, había horarios de asesoramiento legal con abogados y también se realizaban pases de películas o conciertos de rock y folk.
La mayor organización de los veteranos fue Vietnam veterans agaisnt the war (VVAW), fundada en 1967 y con más de 25000 ex-combatientes en nómina. También existió un sindicato clandestino para soldados en activo, el American Servicemen´s Union (ASU) o el Movement for democratic Military (MDM).
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| Veteranos de Vietnam contra la guerra |
Una de las acciones más controvertidas de VVAW fue la Operación Raw en 1970, cuando durante varios días simularon recrear patrullas de combate real tal y como lo hacían en Vietnam pero entre Nueva jersey y Pensilvania, simulando asaltar pueblos, dando ordenes a gritos y con armas simuladas. El objetivo era “traer la guerra a casa” como protesta ante la atónita mirada de los ciudadanos que se encontraron.
El final, el giro conservador
En 1975 terminó oficialmente la guerra de Vietnam coincidiendo con los coletazos del caso Watergate y la caída de Nixon.
Mientras toda la vorágine de los 60 sucedía, el republicano conservador Nixon llegaba al poder en 1969 y con él se hacía visible la otra EEUU, la de la New Right (Nueva derecha), que surgía precisamente como reacción a los movimientos sociales que “sacudían” el país en una crisis ideológica multidimensional.
El Ku Kux Klan experimentó un tercer resurgir desde los 50, apoyados por los Consejos ciudadanos blancos, “el Klan con corbata” en el sur, pero poco a poco el Klan iría adoptando los discursos anti-inmigración y el negacionismo sobre el holocausto tal y como estaban haciendo los neonazis europeos.
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| Protesta de los YAF en 1965 |
Fue una manera del poder de reorganizarse debido a la presión popular.
Ante la crisis económica de 1973 Nixon canalizó el descontento apelando a una mayoría silenciosa, haciendo de puente con el giro conservador de los 80 de Reagan que a su vez empalmaría con la hegemonía neoliberal a partir de los 90 a nivel mundial.
Sin embargo, como señaló Howard Zinn, los movimientos sociales podían tener momentos de declive y momentos de reaparición tal y como había pasado con el movimiento obrero a principios del siglo XX.
Los movimientos antinucleares de los 80, los comités de solidaridad con Nicaragua, la lucha contra el SIDA, el ecologismo radical de Earth first! , los disturbios de Los Ángeles contra el racismo policial en 1992 o la batalla antiglobalización de Seattle de 1999 son páginas de la historia de las resistencias que están aún por escribir.
En las páginas finales de La otra historia de Estados unidos, Howard Zinn resalta que :
“Nuestro país está lleno de personas heroicas que no son presidentes, ni líderes militares, ni magos de Wall Street, pero que están haciendo algo para mantener el espíritu de resistencia a la injusticia y a la guerra”.8
Y sí, tras todas estas redes de solidaridad, tras todos estos gritos, injusticias, asesinatos, disturbios, multitudes, comedores populares, huelgas, manifestaciones, publicaciones underground, ayuda mutua, formas de vidas ajenas...existe una cultura de la resistencia, existe una historia de la revuelta que se trata de invisibilizar como nos apuntaba Trouillot.
Existe una historia desde abajo que debemos, que tenemos la urgencia, que necesitamos desempolvar y volver a hilar con los restos del pasado sea este el siglo XIX o 2003. Se trata de una urdimbre que es obligada a ser desmadejada y que debemos reconstruir generación tras generación.
NOTAS
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1LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayo sobre el individualismo contemporáneo. Ed. Anagrama. Madrid, 1983.
2BAUMAN, Zygmunt. Modernidad líquida. Ed. Fondo de cultura económica. Buenos Aires, 2000.
3Las míticas películas “La chaqueta metálica” (Stanley Kubrick, 1987) y “La colina de la hamburguesa” (John Irvin, 1987) muestran justamente esta ofensiva.
4El lugar escogido estaba plagado de significado histórico para los nativos pues en 1890 el ejercito masacró a 150 civiles indígenas indefensos, significando el fin de las Guerras indias en la memoria colectiva.
5Coincidió en el tiempo con otra SDS que operó en Alemania Federal y abiertamente socialista, que también abrazó los postulados de la Nueva Izquierda. Su líder, Rudi Duschtke, sufrió un atentado de la extrema derecha en 1968 cuyas secuelas provocarían su muerte en 1979.
6Existe un film, “Roba esta película” (Robert Greenwald, 2000) basada en el libro “Roba este libro” del propio Abbie, publicado en 1971. Posteriormente, en 2020 se estrenó el film “El juicio de los 7 de Chicago” (Sorkin, 2020) donde se recrea como fue la represión contra los Yippies y la SDS.
7Revista anarquista Amor y rabia. Nº 58. Deserción y resistencia. La lucha de los soldados americanos contra la guerra de Vietnam(1º parte)Texto traducido de Max Watts. Valladolid, Abril/mayo de 2000.
8ZINN, H. La otra historia de los Estados Unidos. Pepitas de calabaza. [Edición original de 1980]. Logroño, 2021. p. 749.







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